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Lanzamiento de Matera Nº13

Cuando comencé a escribir y a publicar cuentos siempre quise aparecer en Matera, una revista indie llena de historias, fotos e ilustraciones de otro mundo.
Por fin me tocó y esta vez La Coreana, el cuento que se me ocurrió mirando por la ventana de mi apartamento, aparece en la edición número 13.

Invitadísimos a este lanzamiento donde además Kalmanovitz estará con sus Malas Amistades.
Allá los veo.

Revista Matera

Ps. Llévense esa y muchas Materas por solo 12lk.

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Esas cosas pasan

He dejado a un lado uno de mis pasatiempos: escribir. Hace meses que he venido experimentando algo parecido a lo que muchos llaman “mente en blanco” lo cual no es otra cosa que un estancamiento de la creatividad y los pensamientos. Algunas veces cuando repaso mis escritos los encuentro aburridos y llenos de clichés. Odio terminar siempre escribiendo lo mismo y asumo que es un problema que debo solucionar pronto, pues en definitiva no quiero renunciar a mi pasatiempo favorito. Creo que hace varios meses (2 o 3) no encuentro una lectura que realmente me atrape. Todos los días me lleno la cabeza de noticias, blogs aburridos, y escritos seductores pero sin mayor trascendencia… Y es que en verdad una de mis grandes motivaciones para escribir es encontrar lecturas de autores interesantes, historias narradas de manera diferente, de personajes irrepetibles. Pienso que si a mí no me gusta lo que escribo nadie me va a leer, a nadie le va a interesar publicar alguno de mis escritos y seguiré en el anonimato, cual perdedora escribiendo en mi blog a diario, con un ranking de visitas marcado por mis propios clicks. Creo que estar en esta situación demanda generar una respuesta rápida. Estoy segura que esto que me ocurre debió ser el pan de cada día de cuanto escritor reconocido existe. Apuesto que hasta Wilde tendría guardado en su cajón del olvido al menos un par de escritos que jamás publicó, porque se encontraba deprimido al ver que nada fluía con la misma naturalidad que otros relatos. Apuesto también que muchos escritores alcanzaron la fama con el escrito más aburrido y predecible de su repertorio, y se dieron cuenta que aquel en el que más tiempo y esfuerzo dedicaron, no paso de ser una simple referencia olvidada y poco leída, pero esas cosas pasan.

Recuerdo que uno de los primeros libros que leí, se llamaba “La historia del señor Sommer” de Patrick Süskind: un cuento corto increíble. Creo que me motivé a leerlo entonces porque las gráficas de la edición eran maravillosas. Una vez lo terminé, comencé a leer otro libro corto del mismo escritor llamado “La paloma”; éste, además de recordarme a una de mis hermanas con su infundado miedo a los animales de pico, me voló la cabeza. Con esfuerzo trataba de leer dos páginas a diario, pues era tal el desespero que me trasmitía el personaje principal que debía cerrar el libro, respirar, mirar al techo y decir: “no pasa nada, no pasa nada”. Todas las noches tenía pesadillas de palomas que venían a sacarme los ojos y se comían mis uñas a pedacitos. Era horrible pero fascinante a la vez. Años más tarde, hablé con mucha gente que ignoraba esos escritos y se referían a Süskind sólo por su obra maestra: “El perfume”. Como todos lo habían leído y todas las biografías de Süskind hablaban de ese libro, emprendí la travesía literaria al interior de “El perfume”. En general es una obra maestra de la descripción de los olores. Evidentemente disfrute la lectura, pero para ser honesta, había experimentado mucha más ansiedad con las pocas páginas de “La paloma” que con ese mamotreto interminable, y sentía que había conocido más de Süskind en sus primeros relatos cortos y casi desconocidos, que en su obra cumbre, pero esas cosas pasan.

¿Será que algún día podré salir de este letargo creativo que alimenta mi depresión? ¿Cuántas historias quedarán por contar? ¿Cuántas personas estarán dispuestas a leerlas? Sólo sé que haber olvidado las gafas en casa no es un buen presagio…

 

xxxcambio y fueraxxx 

Publicado en la web Geografíavirtual.com : http://geografiavirtual.com/2012/01/el-bloqueo-de-una-bloguera-katalina-aldana/

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Receta para 2

– Alto ahí! un paso más y la relleno de plomo!

Fueron las últimas palabras que oí estando en libertad, provenían de uno de los policías que estaban al frente de mi casa el día de mi glorioso aniversario.

Esa mañana, como cualquier otra, desperté con ganas enormes de hacer ejercicio, de salir a trotar por la colina cercana a mi barrio. Me amarre fuerte los tenis, me até el pelo y salí trotando desde el pasillo del edificio donde vivía.

Mi casa era un pequeño lugar rodeado de una tranquila atmósfera que compartía desde hace 5 años con mi esposo. El color de las paredes, como la marquesina, las había escogido yo. A decir verdad todo lo que había allí lo había conseguido con gran esfuerzo desde que decidí irme a vivir sola a los 15 años. Mi esposo había traído de la casa de sus papás únicamente un par de cojines y una bicicleta antigua, todo lo demás, incluidas las cucarachas, me pertenecían.

Al comienzo fue difícil acostumbrarse a compartir mi espacio con alguien más, si bien estaba enamorada y preparada para dar el “siguiente paso” no puedo negar que sentí, casi desde el primer día, que estaba invadiendo mi espacio, mi lugar. Pronto logre acostumbrarme a que dejara la pasta de dientes regada por todo el lavamanos, que sus pelos taparan mi sifón, que su cuchilla oxidada reposara siempre al lado de mi cepillo de dientes y que la montaña de calzoncillos sucios sobrepasara mi montaña de medias veladas de colores. Era algo incomprensible, juro que en momentos perdía la calma y sin que él lo notara lloraba en el baño. Pero muy en el fondo yo lo amaba y sentía que todo era parte de un proceso, que ya vendría en mi rescate algún conductor gay de un reallity show que le enseñase cómo comportarse como un príncipe en tiempos modernos.

Tengo que decir, que gran parte de mi aceptación o resignación provenía de la felicidad que sentía los viernes en la noche. Los viernes mí esposo preparaba espaguetis, el solía llenar mi estómago con un delicado plato rebosante de espaguetis, una copa de vino y salsa extra carbonara, para mí, una maniática enamorada de la tocinera. Juntos nos mirábamos mientras devorábamos la pasta y como si fuera magia mientras más llenaba mi barriga de tocino, más sentía que debía mantener a ese cerdo en mi casa. Ahora que lo pienso, es triste, es patético, es absurdo que haya generado tal adicción a sus recetas italianas que calmaban las ganas de querer botarlo a patadas de mi casa, de tirarle la mole de calzoncillos sucios por la ventana, de gritarle: ” que tu madre te aguante porque yo ya no lo haré más!!!”

Pues bien, pasaron años, meses, semanas y días en los cuales los 7 primeros de la semana me la pasaba odiando a mi inquilino obligado y un solo día en que olvidaba por completo todo el resentimiento y repugnancia que emanaba de esta dichosa unión. Muchas veces frente al espejo me preguntaba cómo había terminado así? cómo era que me había precipitado a invitarlo a vivir conmigo? todo era perfecto antes de eso, nos veíamos los fines de semana, salíamos a cenar, a ver una película, a comer un helado en el parque, a hacer el amor en la sala de mi casa y horas después se marchaba y yo tenía toda la cama para mi, esos días en los que podía acostarme a dormir completamente sola, tranquila y satisfecha. Cómo es que ahora no duermo las 8 horas acostumbradas porque sus ronquidos y gases apestosos me despiertan 6 veces en la noche? En qué momento permití que mi segunda almohada se convirtiera en el elemento más desagradable de la casa, siendo ahora una mezcla de sudor babas y pelos con una mancha amarillenta que no había salido tras pasar horas en la lavadora, esa almohada que en el pasado sostuviera mis delicados pies mientras pintaba mis uñas de color rosa viendo la novela de las 10. Oh! mi novela de las 10! cuantas falsas esperanzas me diste de lo que sería la vida en pareja.

Por fortuna seguía haciendo las cosas que más disfrutaba en las mañanas. Jamás abandoné el habito de salir a respirar el aire impuro de la ciudad que se venía tragando vivo y de a pocos la colina aledaña a mi barrio. Esa mañana, como cualquier otra, salí con las gafas puestas y la cantimplora llena, iba a ser una larga jornada. Mi pulso se aceleraba considerablemente cada vez que se aproximaba el último tramo, era la etapa más dura de la rutina, una subida imponente que coronaba con una roca enorme desde donde se podía ver la ciudad entera. Me gustaba pensar que era mi recompensa y por eso no me detenía ni me dejaba vencer por el cansancio, solía llegar a la cima y tras recuperar por unos segundos el aliento gritaba a los mil y un vientos ” te odio Manuel Albertooooooo” . Los pájaros que estaban dormitando dentro de sus nidos, al oír mi matutino grito salían volando rápidamente. Sus alas se estrellaban contra las hojas de los arboles haciendo un prolongado sonido que lograba despertar y alborotar a los perros de las casas vecinas. Ah bueno! olvidé aclarar que mi grito desesperado no iba dirigido a mi esposo, en realidad Manuel Alberto era el protagonista de la novela, ese estúpido personaje que me hizo pensar que los galanes enamoradizos, limpios y afeitados podían existir en la vida de una mujer como yo. Algunos días mi grito cambiaba por un ” te odio Isabela Monteeeees” quien como ya se habrán imaginado es la protagonista del circulo amoroso, una chica bien parecida y humilde que me hizo pensar estúpidamente que si bien mi vida no era tan desgraciada como la de ella, por lo menos podría conseguir el amor verdadero, ese que no solo se compone de buen sexo, buena comida y buenas charlas sino de higiene y salud mental. Estaba casi segura que si algún día podía sacar las fuerzas para echar a mi esposo de mi casa y volvía a caer enamorada de un nuevo pendejo, pediría a su madre o en su defecto a su ex novia, un certificado de sanidad, de buena conducta y de haber pasado por lo menos los primeros capítulos de la urbanidad de Carreño.

(…) Esa mañana, como cualquier otra, bajé de la colina con un peso menos, con esa satisfacción del deber cumplido, con esas ganas de emprender un nuevo día para ser un poco más tolerante y aceptar las cosas que la vida me había dado. Mientras contaba las hojas secas que iba pisando recordé que hoy 25 de octubre se cumplía el aniversario número 5 de nuestro matrimonio. Recuerdo que en aquel entonces me encontraba como loca haciendo los preparativos para nuestra fiesta matrimonial al estilo Thriller, creo que desde allí vino la maldición, no debimos gastarnos todo ese dinero en recrear el cementerio con todo y muertos vivientes, eso en definitiva fue lo que hizo que mi vida desde el preciso momento que di el “si quiero” se convirtiera en una película de horror.

Pasé el día entero pensando en si mi esposo recordaría la fecha, me imaginaba inmersa en una piscina de espaguetis con toneladas de tocineta, pensaba que esa sin duda sería la mejor sorpresa, el sabia como hacerme feliz…. Sin embargo, parecía estar muy calmado, pasó toda la tarde mirando futbol en la tv, comiendo palomitas de maíz viejas y bebiendo algunas cervezas. A medida que oscurecía sentía que pasaba el tiempo y este cerdo no se levantaba de su silla a preparar la cena, miraba el reloj de pared, miraba una y otra vez su cara perdida en la tv y sus asquerosos pies arruinando la alfombra y nada pasaba, nada se oía, nada decía…..

Llegaron las 11:20 de la noche y no había pasado nada en absoluto, salvo que el cerdo se había quedado completamente dormido con media cerveza en la mano y las palomitas regadas en su barriga. Ya era demasiado tarde para una cena y demasiado noche para que pudiese recordar el aniversario….un sentimiento de dolor e ira se apoderó de mí, esta vez había ido muy lejos….

Mi estomago estaba gritando, podría jurar que escuchaba a mis tripas gritar pidiéndome tocineta, -estoy enloqueciendo- pensé. Caminaba de un lado a otro abría y cerraba la nevera, sentía que no podría soportarlo más. Me dirigí a la cocina para alistar las cosas que veía que él utilizaba  para la preparación de su receta magistral, espaguetis, sal marina, pimienta negra, manteca, crema de leche pura, queso parmesano y…. la tocineta! Con una enorme sonrisa de oreja a oreja, abrí el congelador para sacar el ingrediente de mis sueños, la pócima que una vez más me ayudaría a olvidar los sucesos de ese día de aniversario desastroso, todo podía volver a ser como antes, todo podía estar mejor ahora. Abrí con voluntad y determinación el congelador y para mi desgracia descubrí que la tocineta había desaparecido, solo estaba el plástico que la envolvía totalmente vacío y cubierto por escarcha. Sentí entonces que todo lo que me rodeaba cambiaba de forma y de lugar, las cosas daban vueltas, las paredes parecían tener un color rojizo, mis uñas comenzaban a crecer sin control, sentía que una ira incontenible se apoderaba de mi cuerpo, todo el odio y todo el resentimiento que sentía me estaba dominando, estaba perdida, estaba ciega. Tomé en mi mano derecha el cuchillo enorme con el que le ayudaba a partir en pequeños trozos la tocineta, era un cuchillo digno de un carnicero ejemplar totalmente desperdiciado ya que su filo estaba intacto. Me dirigí a la habitación principal donde el cerdo aun estaba dormido en el sillón. Miraba su rostro y podría jurar que su nariz se había convertido en un hocico de cerdo real, sus brazos peludos seguían intactos y sus manos se habían convertido en pesuñas. Comencé a notar en su espalda como se dibujaban de a pocos los trozos delgados y jugosos de tocineta, sin perder tiempo comencé a rebanar su cuerpo por partes, sacaba trozos enormes y deliciosos de tocineta, pensaba que debía sacar la porción exacta para la receta de esa noche y dejarlo así, pero al verla frescura y color de esa carne no pude detenerme, había espacio suficiente en el congelador para unas cuantas libras de tocino, tocineta, chuletas mmmm tendríamos espaguetis por meses y carne de fina calidad para un batallón completo. Ni la sangre, ni sus horribles gritos lograron hacer que me detuviera, pasé por lo menos 6 horas tratando de sacar todo lo que ese jugoso animal tenía para mí. Tomaba por partes y las metía en bolsitas ziploc y luego al congelador. Tome las partes frescas de la tocineta y sin pensarlo dos veces las lancé al sartén. Repetí los pasos que recordaba de la preparación: primero la manteca luego la crema de leche, sal y pimienta, espaguetis al dente, tocineta dorada queso parmesano, pan de ajo y voilá: mi cena de aniversario estaba lista!. Destapé una botella de vino tinto en  honor a la media pareja que hoy quedaba. Había conseguido imitar y hasta mejorar la receta, me sentía invencible y lista para salir a trotar de nuevo. Estaba cansada, había pasado la mitad de la madrugada descuartizando y cocinando a mi esposo, pero la panza que había ganado con semejante banquete imploraba salir a la colina a sudar una vez más…

Eso es todo lo que puedo decirle acerca de ese día agente, usted dirá que estoy loca y que debe encarcelarme ahora mismo, pero le juro que lo que paso le puede pasar a cualquier mujer allá afuera, deberían ustedes por ley, castigar a todos los maridos holgazanes, sucios y olvidadizos. Si ellos pudieran recordar con facilidad las fechas especiales nada de esto hubiera pasado…

Cállese vieja loca!- guardia llévesela a la celda 16 y asegúrese que no salga de ahí nunca, esta mujer es un peligro para la sociedad.

Viendo como se la llevaban dos enormes guardias de la sala de interrogaciones, el diirector de la prisión  Villa Santa no podía creer la historia que había escuchado esa mañana, estaba sudando e intranquilo, tomó entonces su celular y marcó el segundo número de su lista:

Aló, Juan? Envíale por favor un ramo de flores a mi esposa y que en la tarjeta diga: “Feliz aniversario” no me preguntes por qué, solo hazlo, por si las moscas…

xxxcambio y fueraxxx

 

Cuento publicado en El Despacio por motivo de su primer aniversario

http://eldespacio.com/2011/10/receta-para-2/

 

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Solo por querer ser presumida…

Hace algún tiempo, cuando decidí abrir mi blog jamás me imagine que alguno de mis escritos lograra traspasar las fronteras de lo digital para materializarce en una publicación escrita. Si bien a través de internet puedes llegar a miles de personas, nada me hace mas feliz hoy que saber que “A la luz de mi Bela” es ahora palpable y tan exquisitamente real, física. Alguna vez escuché a unos hombres que coleccionaban libros de todos los tiempos hablar de la experiencia de tocar, de poder sentir algo en sus manos, es una sensación que  difícilmente un medio digital podrá superar. 
A pesar de haber sido en circunstancias un poco extrañas, hoy me siento como una niña chiquita a la que le han dado el mejor regalo de cumpleaños. Quiero saber que sintieron mis escritores favoritos la primera vez que vieron impreso su trabajo en alguna publicación, si en verdad se sintieron felices como yo o si simplemente estoy siendo presumida.

A la vez, es un tanto bitter sweet, porque en tiempos donde la gente no lee es muy probable que la historia siga siendo la misma y siga siendo un anónimo entre anónimos(…) recuerdo perfectamente que cuando estaba en la universidad adoraba la publicación donde hoy aparezco, porque aún cuando la mayoría de mis compañeros la desecharan, encontraba yo en ella contenidos especiales, frescos y lo mejor: hecha por estudiantes y para estudiantes. Me reconforta saber que aunque la Tadeo tenga miles de estudiantes que no valoran su revista, hay unos cuantos que la encuentran atractiva e interesante, supongo que esto viene con los años… Que se yo…

Solo por ser presumida quiero compartir, con mis bien amados lectores invisibles, un pedacito de mi pequeña gran victoria guardando la esperanza de que en un futuro no muy lejano, cuando la tinta y la imprenta desaparezcan tenga mi pequeño tesoro palpable para mostrarlo a las generaciones que quizás no sabrán lo que significaba untarse el dedo índice de saliva para pasar la página…

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 Agradecimientos:

Revista la Brújula de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

Julian David Bernal (por darme la buena noticia)

a mi familia y a mis lectores invisibles, y tal como lo dije ayer “seguiré dandole duro a estas teclas para seguir con este sueño de querer ser letra”

xxxcambio y fueraxxx

 

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Escribir al amor y al desamor, a la vida y a la muerte, a las sonrisas y al llanto es una tarea que todos podemos hacer con lápiz y papel, con teclas word e internet, con cabeza fría café caliente y cigarrillos sin filtro. Todos podemos, en un momento de lucidez tal vez sacarle sílabas, consonantes y signos de puntuación a nuestros pensamientos.

Hoy ocurrió algo curioso y es que descubrí que las cosas realmente importantes me las han dicho via email, mensaje de texto o chat, [oye vas a ser tía! ; Te amo pero me gusta otra ; pasaste a la Universidad bienvenida! ; sabes? A veces te comportas como una niñita malcriada att Mamá ; se acabo el vino en la casa….] y de la misma manera mis insultos y tratados sentimentales más grandes y relevantes siempre han llenado las “bandejas de entrada”, “mensajes recibidos” y “Kata Aldana dice:” de muchas personas que han pasado por los diferentes capítulos de mi vida. [asunto: porque no te callas y te mueres ; ((zumbido)) deja de meterte en mis correos get a fuckin life ((zumbido)) ; Yo también te amo y creo que nos gusta la misma chica ; Ya me gradué y soy una desempleada, tienes dinero que me prestes? ; Mamá no te permito que te acabes mi vino att Tu hija. ]

Hoy cuando al mismo tiempo mi smartphone se redujo al nivel de un dumbphone, me doy cuenta que hemos pedido la bonita costumbre de antaño, la que nos permitía hablar cara a cara con nuestra familia, amigos y conocidos acerca de nuestros problemas, alegrías y desgracias. Se ha perdido esa hermosa cualidad de poder decirle en la cara lo poco que te importa si su vida es un infierno, si sus deudas se lo están tragando vivo, si la bebe dijo hoy gugu gaga, si el tráfico apesta, si el color que escogió para su vestido es el correcto….. AL DIABLO CON LOS EMAILS, LOS MENSAJES DE TEXTO, LOS MENSAJES DE VOZ Y LAS VIDEO CONFERENCIAS! salgamos a las calles, a buscar en persona a quienes queremos decir algo bonito o algo feo, les aseguro que al ver su rostro notarán que no hay emoticón inventado que refleje el gesto de felicidad o amargura de ese rostro que tienes al frente. Aprendamos de una vez por todas a asumir lo que DECIMOS y no nos acobardemos para escondernos detrás de lo que ESCRIBIMOS.

Por una verdad frentera….hable, diga, exprese y si todo esto no le alcanza ahí si escriba, abra un blog o twitee….

 

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xxxcambio y fueraxxx

 

 

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A la luz de mi Bela

Abril 22

03:30 pm Calle C.

– Pero por que tarda tanto? Será que lo olvidó? Será que no estoy donde acordamos?

03:35 pm dos cuadras arriba de la Calle C.

–  Ahora si que estoy más que segura que es aquí. –bing bing bing– Aló? / Hola! / si ya estoy aquí/ ahhh / ok / bueno bye/ clap!. Es un cretino!

03: 38 pm dejando la Calle C.                    

-Taxi!!!!

– Buenas tardes me podría llevar por favor al hueco más grande que encuentre para botarme allí y enterrarme hasta el fin del mundo?

– Perdón señorita?- dice el taxista mirando con asombro por el retrovisor hacia la parte trasera del auto.

– Ah perdón!-dice- estaba pensando en voz alta. Verá, hoy no ha sido un buen día. Podría por favor llevarme hacia el centro de la ciudad, al barrio l’éternité sabe donde es?

– Claro que si señorita.- Dice el taxista mientras observa con detalle los movimientos de su nueva pasajera, es linda, piensa, solo luce un poco triste.

Mientras pasan las calles, los autos y las personas Bela piensa y repiensa porque Antonio decidió no llegara su cita, -no es la primera vez que lo hace! Que coños pasa?. Habrá conocido a alguien más?. Que tonta fui, encima con estos zapatos nuevos que aprietan como el demonio…

– Va a llover….

– Perdón?

– Que va a llover -repite en un tono más fuerte el taxista.

–  Es verdad, ya no para de llover en esta ciudad, hace mucho que olvidé lo que era salir a la calle con gafas de sol y camisas sin mangas.  Sonríe levemente y vuelve a mirar hacia la ventana.

– A mí me gustan los días de lluvia sabe?, no solo porque hay mas trabajito, sino porque cuando llego a la casa siempre encuentro a mi mujer horneando pastelillos, luego de un rato nos sentamos frente a la tv a comer pastelillos con chocolate caliente…

Bela imagina entonces como seria llegar  y encontrar a Antonio esperándola en casa, no con chocolate y pastelillos pero si tal vez con café y galletas de agras. Ella ama el café, ama las galletas de agras pero hoy  no quiere amarlo a él.- Es un cretino!- dijo en voz alta interrumpiendo la historia del taxista.

– Un cretino?

– Si! un cretino!  Qué clase de novio deja a su chica plantada en medio de la ciudad, con zapatos nuevos y a punto de llover. Estoy cansada, realmente agotada. Debe ser porque estoy loca, o ya no le soy tan atractiva como cuando nos conocimos….ayyy señor por acá!!!!!

El auto freno estruendosamente.

– Uh, perdóneme. Casi nos pasamos, guarde el cambio muchas gracias por traerme.

– Señorita,  exclamó el taxista mientras Bela cerraba la puerta.

– Dígame? – Contestó asomando su cabeza por la pequeña abertura de la ventana.

– Él la quiere, usted es muy bonita y los zapatos le quedan muy bien, hoy fue solo un mal día. Hasta luego Dios la bendiga.

Abril22
04:14 pm Barrio l’éternité. Casa 6.

Bela sigue pensando en lo que le dijo el taxista, intenta creerle pero sigue con ese dolor por dentro que hace que se le arrugue la frente y se le seque la garganta.

Estando ya al frente de la puerta y mientras busca afanosamente las llaves en su bolso; mira hacia abajo y ve sobre el tapete azul que dice “home sweet home” una flecha en papel dirigida hacia el interior  de su casa. Un poco confundida y curiosa levanta el papel, lo mira, lo gira y en la parte de atrás dice “followme” (sígueme).

– Que coños es esto? Una campaña de twitter o qué?; Mira hacia atrás y ve el pasillo solo, gira la llave y abre bruscamente la puerta. Adentro encuentra un camino trazado por cientos de flechas que se pierden por el suelo y que conducen hacia la cocina. Rápidamente arranca sus zapatos nuevos, los arroja sobre unos libros viejos que tiene como decoración en la sala, camina descalza sobre el piso cálido de madera y cual explorador se decide a recoger una a una las flechas tratado de descifrar el misterio que la embarga. – son demasiadas! Quien haría esto? – Pero si además de Antonio y Marielle la mucama nadie tiene acceso a este lugar (…) solo espero que no haya dejado por olvido la puerta abierta y el hijo de la vecina haya venido a juguetear con mis cosas- pensaba Bela mientras intentaba repasar en su cabeza todas y cada una de las posibilidades que le dieran respuesta a éste suceso inexplicable.

Luego de unos segundos por fin encontró la última flecha, ésta señalaba directamente al tarro de las galletas que estaba en la alacena. Tomó todas las flechas y las puso una sobre otra a un lado del mesón, respiró hondo, abrió el tarro (que estaba sin galletas desde la semana pasada) miró hacia el interior y allí se veía algo pero estaba todo tan oscuro  que sus ojos no lograban definir las formas. Luego de un momento de duda se decidió a meter la mano, cuando la sacó encontró una pequeña caja de fósforos que tenia escrito “porque siempre iluminas mi vida…” y al deslizar la tapa de la caja encontró en su interior un hermoso anillo  y una nota que completaba la frase inicial:”… quiero que te cases conmigo. Antonio

En ese instante Bela ya no sentía las ampollas que le estaban matando los pies. Sonrió y se asomó en su ojo derecho una brillante lágrima de felicidad. De pronto escuchó que en el bolsillo de su abrigo sonaba algo como- bing bing bing– sacó su celular y en la pantalla se podía leer: “cretino llamando”…. – bing bing bing – .

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xxxcambio y fueraxxx

 

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