El día de mi suerte

Héctor Lavoe

Soñé que Lavoe estaba vivo, que vivía en un cuchitril con olor a moho y alcohol dentro de un bar de salsa y mala muerte en Chapinero, en el antiguo y próspero Titicó.

Soñé además que caminaba por la carrera 13 entre afiches mugrientos y rotos que anunciaban el show de media noche del tipo. La entrada valía 8 mil pesos e incluía dos polas.

“Cantando sus grande éxitos: Mi Gente, Periódico de ayer y El Cantante”

Pensé, ¿por qué a la media noche si para esa hora el tipo ya debe estar pasado de merca? Raro.
¿Acaso aún podía mantenerse en pie en un escenario? Rarísimo.

De repente el sueño se puso funky, o más bien, muy Bogotano porque comenzó a llover torrencialmente, corría un viento helado que me dejaba ciega mientras la sucia trece comenzaba a tornarse de un color oscuro con cada gota que caía sobre el polvo del asfalto. Comencé a correr dentro del sueño y terminé en la entrada del Titicó. Tímidamente asomé la cabeza por ese pasillo oscuro, plagado de colillas de cigarrillos y en el fondo reconocí unas gafas grandes que colgaban de una figura delgada que parecía más una sombra sin forma que un ser humano.

— ¡Maestro! grité
y Lavoe se acercó a paso lento pero firme, como si quisiera mostrarme lucidez en la forma de caminar.

Lo abracé e hice una venia para mostrar respeto. Él solo me miró con desdén y me llamó Dayana.

Un diminuto rayo de luz que venía del letrero neón del bar se coló en sus gafas y pude reconocer mi cara de espanto en el reflejo.

Lavoe estaba viejo, demacrado, le faltaba pelo, dientes y sus ñatas estaban tan blancas como una dona.

— Maestro, si yo soy Dayana entonces usted debe ser el cantante, ¿o me equivoco?

— Eso dicen — contestó sin mover un solo dedo.

Al fondo del pasillo comenzaron a escucharse las primeras pruebas de sonido, las pistas salseras ochenteras que invitaban al dancing’.
Entramos al antro de sopetón, Lavoe se lanzó al escenario con una sorprendente energía; la gente entraba, salía, bailaba, jadeaba, rogaba.

Recuerdo que comencé a sudar y a mover los pies lentamente. Quería bailar, quería olvidar y dar vueltas sin moverme de la pista.  Faltaban quizás un par de segundos para el intro magistral de Héctor cuando sonó una ráfaga de disparos, que venían de no sé donde, y el cantante se desplomó fulminante en la tarima.

¡Escupió la herida! calló la orquesta, gritó el desespero, se encendió la alarma y entonces desperté.

Habría olvidado aquel sueño de no ser por la casualidad que siempre respira en la nuca— de la mañana siguiente cuando me sorprendió al oído la voz de Héctor — el inmortal— en la emisora de turno.

¡Esta vivo! pensé.
— Estás dormida — respondió la foto del periódico de ayer que aún sostenía entre las manos.

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My fake plastic love

Vía Pinterest.com

Yo amaba mi ojo de vidrio aunque fuera de mentiras. Amaba la forma en que me hacía sentir segura en un mundo parcialmente ciego.
Digo amar en tiempo pasado porque ahora he decidido dejar de mentir y entregarme con todo y mis defectos a esta vida tuerta. Peores cosas me han pasado por encima, mejores postores me han mentido y allá afuera la vida luce demasiado brillante como para quemarla al sol que se refleja en un vidrio caliente.

Quiero ahora dejar de luchar contra lo natural y entregarme – desvergonzadamente-  a este amor de plástico. Dejar de odiarme por dentro para ver cómo florezco por fuera. Quiero dejar que el respiro y el parpadeo rueden libres, casi tan libres como una bola de vidrio con iris pintado que raya el asfalto. Húmedo.

Es tiempo – y hasta ahora lo entiendo- de regar las plantas falsas, esas que fueron sembradas en materas de plástico chino que dejó abandonadas Thom Yorke en mi jardín.

 

 

 

I feel love

Cuenta la leyenda disco que en pleno verano del ’77 el genio Giorgio Moroder se fue de juerga con la entonces poco conocida Adrian Gaines. Cuentan que antes de llegar el amanecer ya estaban tan enredados que parecían uno y que el éxtasis había hecho de sus cuerpos un manojo de amor y sudor ácido.
Cuentan las malas lenguas que les entró la locura después de un pase y se fueron solos al estudio de Moroder en el Down Town. Abrieron la puerta a medias y entre carcajadas ahogadas se quitaron la ropa. La Donna comenzó a contonear sus gloriosas caderas mientras Giorgio desenvainaba un par de pastillas sobre los decks.

Dicen los que tienen mala memoria que aquella noche La Donna intentó describir en una canción lo que el X le hacía a su cuerpo, mientras Moroder daba forma al sonido del futuro con beats lujuriosos que invitan al baile. Gotas de sudor caliente recorren su espalda morena – I feel loooove – salpican los decks, humedecen sus gluteos, las manos, el pelo y I feel loved. Sube el volumen, aumentan los bits, pupilas dilatadas, I feel love, this is love. Se encienden a besos, caricias apretadas friccionan, se apaga el micrófono, I feel love, todo es de colores… I feel love.

Cuentan que allí nació la época dorada de la música disco y su entrañable conexión con las drogas duras. Dicen que aquel verano neoyorquino le cambió la vida para siempre a la Summer y volvió mago al entonces poco conocido Giorgio Moroder. Dicen que I feel love es el himno del X y que el X es la droga del amor; dicen también que la música disco es al amor lo que la droga es a la música, y que bien mezclados son la bomba atómica en las venas.

Música disco para sentirse amado y pastillas de amor para llegar al éxtasis.

Now I feel loved. Can you feel it too?

Natalie

En una larga fila del baño de un bar conocí a Natalie. Sus botas se encontraron con las mías y al cabo de unas horas estábamos sentados en la última mesa del antro besándonos y tocándonos como maniáticos. Dos semanas después estaría yo sentado en su sofá hojeando el álbum de fotos que guarda bajo la mesa de té.
Mirándola de lejos con desgano espero la cena. La espío con el rabillo del ojo mientras le pone crema a la sopa, probando aquí y allá, cortando el jengibre mientras tararea timeeee is on my side de los Stones.

Vuelvo al álbum y una fotografía (de las casi 500 que hay allí) capta mi atención. En blanco y negro y con una esquina roída veo a un hombre lánguido y ojeroso cargar a una pequeña de apenas meses de vida. Asumo por el brillo de los ojos que es Natalie y por la mirada enternecedora del hombre que la sostiene deduzco que es su padre. Avanzo un par de páginas más y encuentro un retrato, esta vez de frente, del mismo hombre con una pequeña inscripción a puño y letra donde se puede leer “Ceremony ’53“. Levanto la vista para buscar algún rasgo de ese anónimo en el rostro de Natalie y me encuentro una inquietante pista escondida en la mirada, esa que en ella luce tan fresca y en él tan atormentada.

Ahora suena el intro alegre de The passenger, Natalie suelta de un brinco los espárragos sobre el sartén humeante y comienza a bailar frenéticamente en la cocina.

La miro a ella, vuelvo a la foto, luego a la inscripción, pienso en voz alta she’s lost control. Vuelvo a la foto, vuelvo a su baile y entre estruendosos la la las paso la página y encuentro el manuscrito que arranca con un: radio, live transmission acompañado de una nueva fotografía de cuatro hombres que no miran a la cámara.

Vuelvo a Natalie, no deja de bailar y gritar.

Vuelvo a la foto y comienzo a sentir ecos en mi cabeza.

De repente, y como si se tratara de una broma que ya no tiene sentido, escucho los primeros acordes de Love Will Tear Us Apart. Natalie se detiene en medio de la cocina y me mira friamente al descubrir que estoy husmeando fotos.

De un solo golpe apaga la radio, viene hacia mi, me da un beso y arranca el álbum de mis manos.
Mientras la beso con los ojos entrecerrados en mi mente todo se completa como un rompecabezas.

Ahora sé quien es Natalie, ahora sé quien es el misterioso y taciturno hombre de las fotos.
Ahora siento que no quiero salir de aquí. No ahora. No por ahora.

* Dedicado a la memoria del gran Ian Curtis en el aniversario 34 de su muerte.
18 mayo 1980

Los muertos Vol. 1

El mundo pareciera estar despidiendo a los grandes de la música. Hace unas semanas estaban matando a tiros en Guatemala a Facundo Cabral, ésta semana falleció  Amy Winehouse en su apartamento en Londres y ésta mañana Colombia entera despedía al cantante, músico y compositor Joe Arroyo.

Que ironía ver como el mundo se vuelca ante semejantes noticias, todos en sus noticieros de pacotilla dedican la sección de farándula para hablar una y otra vez de lo que ya se sabe, (que están muertos) e imploran a sus agraciadas modelos que pongan caras tristes como si en realidad les doliera la partida de algunos de ellos.

La cruda y verdadera realidad es que estas personas, en especial Amy y el Joe, son el triste reflejo de lo que puede hacer el mundo del espectáculo en las personas que crecieron sin tener un centavo en el bolsillo, pero con el talento saliéndose por los poros. Son la realidad de la industria que los usa, los vuelve adictos, los enloquece y luego los abandona, o peor aún, los convierte, en medio de la decadencia, en un producto publicitario de bajo presupuesto como la novela que hace RCN, esa que por estos días incrementará en un 100% sus niveles de raiting.

Hoy les quiero recordar a todos que ningún muerto es malo, para todos hoy ellos son importantes y alabados solo porque están muertos, de lo contrario, ( y en este caso corriendo con peor suerte Amy) los diarios, los medios sensacionalistas, los paparazzi, estarían tras el nuevo escándalo de drogas o sexo que provoque cualquiera de éstos artistas.

Suerte que los acompaña de haber muerto por causas naturales o no establecidas, porque en nuestros días ya no es novedad que artistas jóvenes, viejos o abandonados estén llenándose la cabeza de plomo o veneno intravenoso.

Ahora, salgan a la calle, que en cualquier semáforo van a encontrar pirateados los grandes éxitos vol 1 el Joe y vol 2 Amy Winehouse. Pague 2 y lleve 3 Shakira vol 3 haciendo covers de Joe Winehouse “sin pagar derechos de autor” …as usual.

Ahora pienso en si será mejor morirme para que todos lean mi blog, ser famosa en la eternidad y que todo el dinero con el que hoy sueño tener, para comprar mi felicidad quede en manos de mi representante.

xxxcambio y fueraxxx

* Todos esos textos son producto de la ficción y de la cabeza retorcida de su autora. cheers!

La salsa me frustra! (los big #fail y los super #win)

Ni nacer en Colombia, ni en Latinoamérica te hace tener grandes caderas ni moverlas como el 60% (quizás menos) de las mujeres que adornan el continente caliente por excelencia!

Soy de las que ama la salsa, esa salsa vieja deliciosa de dioses como Richie Rey y Bobby Cruz, Hector Lavoe, Willie Colon, la Fania all stars…..y todo este universo lleno de estrellas setenteras amantes del perico y los veranos en NY !. La salsa es romántica, fiestera, alegre, triste muy triste, melancólica. La salsa hace que llueva con nieve, y esté donde esté siempre logra hacerme mover los pies. Lo malo es que no siempre en la dirección correcta.

Para hacerme un reconocido pajazo mental, tiendo a pensar que todo es culpa del “parejo“.  Si uno no logra bailar correctamente con alguno de éstos, termina haciéndole honor al sonido bestial con una torpeza proporcionalemente bestial y aburridora. Por eso me he tomado la molestia de sacar  categorías de parejos salseros, tomando como base mi experiencia personal.

Tipos de “Parejos salseros”

1. El tronco: El que por más que uno intenta no puede hacer que lleve el ritmo, y uno (a pesar de no saber nada) sabe con seguridad que el man está en la olla. Todo el tiempo uno mira a su alrededor y se frustra con la fluidez de las demás parejas y ruega al cielo que la canción se acabe rápido rápido. Que frustración cuando al dj u orquesta en vivo le da por hacer un mega mosaico de 3 horas con versiones de la salsa de ayer y hoy #fail

2. El Manoseador: Nunca faltará ese personaje que confunde bailar con el toqueteo allí y allá. Momentos incómodos en los que uno pierde el ritmo por andar pendiente que el tipo no le baje la mano a la nalga, o lo que es peor, que lo aprete fuerte al pecho y que cierre el bailoteo con un beso sudado, chantao’ en la mejilla y un ” gracias mi reina”. Y uno le contesta con un grito en el oído “usted abusó” #fail

3. El Pro: En esta categoría entran todos aquellos salseros de corazón, que pasaron su adolescencia dándole al dancing. Son esos que les falta levantarlo a uno con doble piruet y salto mortal hacia atrás. Son de los que les falta salir con el zapato de charol y los bota y manga campana y que se mueven al estilo de los contest de ESPN. Me frustra!!! no solo no puedo seguirles el paso, sino que además terminan odiándome por los pisotones y las estrelladas en las vueltas.  #fail

4. El Viejito: Tengo que decir que es mi categoría favorita, porque no sé si sea porque aprendí a bailar salsa con señores de edad en mi temprana adolescencia, pero amo el swing que tienen aquellos que bailan no tan rápido ni tan lento, esos que te agarran fuerte pero sin ahogarte, esos que cierran los ojos y tararean la canción mientras bailan, como si la canción los llenara de recuerdos. Esos que le enseñan a uno los pasos básicos y las vueltas básicas y que así uno este hecho un lio le dicen ” eso, así vas bien” y no te atropellarán jamás con un “estudias o trabajas?”, ” huy a mi la salsa me pone arrozudo”. Son de esos feitos que bailando se les siente como príncipes, con sabor, son y cadencia. #win

Llámenme abuela, pero para mí esta categoría es la ganadora! como azuquita pal café!

 

xxxcambio y fueraxxx

Cualquier parecido con la realidad…es pura raponería!

Me desperté esta mañana, y como si mi ipod lo presagiara al mandarme solo canciones de La Etnia, empecé mi día con el ritmo de la calle, el hip hop que a veces me hace dar ganas de comprarme pantalones 3 veces más grandes que mi talla y andar con un reloj enorme y muy bling bling colgando de mi cuello…

A eso de las 8 y 30 de la mañana, tome la ruta del bus acostumbrada en la cual me demoro de 30 a 40 minutos en llegar a mi trabajo. Yo vivo en una zona no muy bonita y la ruta de éste bus en particular, pasa por calles que no me atrevería a pasar a ninguna hora del día. Son calles llenas de basura, indigentes, prostitutas y uno que otro dealer. Barrios en los que solo se ve pasar gente “nueva” en buses como en el que paso yo todas las mañanas. Una vez veo que el bus atraviesa ésta zona mal llamada ” tolerancia”, guardo mis audífonos, escondo mi reloj  y actúo como si nada, intento no hacer contacto visual con ninguno de estos personajes y cuento con ansias los 10 segundos que demoran en cambiar los 3 semáforos de ésta vía.

 Extrañamente ésta mañana, los semáforos se han descompuesto y el tráfico se ha hecho mucho más lento de lo normal; mis mal contados 30 segundos entre calles, se han convertido en minutos que parecen eternas horas. Me asomo por la ventana y veo que un par de hombres muy al estilo Snoop Dogg Bogotano, suben por la parte trasera del bus, uno de ellos lleva una grabadora vieja enorme y antes que el conductor pueda cerrar la puerta, logran escabullirse y entrar sin problemas.

– ” hey amigo conductor muchas gracias, hemos venido a traer un poco de música, un poco de lirica a sus pasajeros!!! hey perrito ponte la pista que aquí nos fuimos”

Su amigo le da on a la grabadora y comienza un sonido base de hip hop. Acto seguido, el mismo personaje da inicio a su performance beatbox, salpicando de saliva a las personas que están a su lado.

En ese instante me tranquilicé y pensé que sería divertido pasar el trancón en el que estábamos todos metidos, escuchando a estos personajes que parecían recién salidos de un video de Rap muy 80tero y de bajo, muy bajo presupuesto…..

y empezó el show……

Hola buenos dias amigos Bogotanos,
señoras de oficina, a todos mis hermanos
nosotros somo Daddy y aquel mi amigo es Randy,
no somos los raperos, somos los raponeros

nos subimos a los buses con ganas de cantarles,
pero eso es aburrido lo mejor es robarles,

asi que usted  parcero y mi amigo el moreno se me van bajando pronto de ese minutero

no me mire con esa cara, no sabe que es un minutero?,
estoy hablando del reloj no se me haga el gorrero

(…)

Antes de poder entender y asimilar la situación, vi como empezaban de adelante hacia atrás uno a uno a quitarle las cosas a la gente! no lo podía creer, todos nos mirábamos atónitos y no hacíamos nada mientras este par seguía…

(…)

lirica de la calle pura y cruda
y usted aguelita no se me haga la muda
váyame entregando pronto esa cadena
y guarde esa cartera que yo no le pido moneda

ahora mi gente no se me asuste,
estamos improvisando cantando parlando
y se me van apurando o a mi amigo el puñal les voy sacando

Pilas gomelo si no me está escuchando,
sáquese el Blackberry o lo voy chuzando
pilas y en la juega, mi hermano mi colega,
aquí no pasa nada si usted todo me lo entrega.

Allá parcerito, si usted el gordito,
bájese pues y bien rapidito de esa chaqueta que está bien tesa,
y usted mi amiguita, ñerita, mamita
páseme ese anillo los aretes y el brillo

todos tranquilos, aqui no pasa nada, ya todo esta hecho dejá la guevonada
todo esto es plastico, oro y plata, todo esto va pa enpeño y asi compro mi ganya

ahora que se bajen llamen a la tomba  y chillen en el cai
mientras yo me pierdo, yo les digo Bye.

Muchas gracias perros, ahi nos vemos ñeros
pilas con dar visaje y que tengan un buen viaje….

Bajaron rápidamente por la puerta trasera con sus maletines llenos de las cosas que todos, consientes o inconscientes, les entregamos!
Nos dejamos invadir por ese pegajoso flow callejero? no lo sé, pero me sentí frustrado y emputado. Me bajé del bus y caminé dos cuadras esperando que pasara un taxi, pero al revisar mis bolsillos me di cuenta que no tenía ni un peso para pagarlo, así que al ver pasar un bus que me dejaba cerca a la oficina decidí tomarlo y cual ladronzuelo me subí por la puerta trasera y rogué al conductor que me llevara por las pocas monedas que me quedaban y que juntas reunían apenas 800 miserables pesos. 

Me senté en una silla e intenté repasar en mi mente una y otra vez lo que había sucedido, en medio de todo me parecía graciosa y muy creativa la forma en que decidieron robarnos este par de pillos. 

Camino abajo y estando ya a 2 cuadras de mi oficina, el bus se detuvo y abrió la puerta trasera. Con un pánico que me puso los pelos de punta, miré hacia atrás y vi a dos ancianos vestidos de campesinos.Cada uno con ruana, guitarra y sombrero subian con dificultad los escalones de la de salida del bus. Inmediatamente y como pude me bajé corriendo de aquel bus, pues no quería que al son de “la cucharita”, y haciendo alarde de su letra, me terminaran dejando sin ” los papeles, la billetera y no sé que más”

xxxcambio y fueraxxx

 

Yo y mi otro Yo

El otro día mientras tomaba un café, pensaba locamente en la idea de que en otra ciudad, muy lejos de aquí, incluso en un continente apartado, existiera un personaje muy parecido a mí, físicamente hablando; alguien como un hermano gemelo, idéntico pero con ciertas variables que divirtieron mi momento de break antes de volver a la oficina. 

Vertí un poco de azúcar a mi café negro e imaginé que yo y mi otro yo, solo tendríamos en común aspectos de apariencia, si, el también tendría el pelo oscuro y lacio, llevaría con algo de degenere la barba y tendría ese horrendo lunar en la espalda que tanto odia mi novia. A él también se le harían el mismo tipo de arrugas en los dedos cuando paso demasiado tiempo en el agua y tendría largos, muy largos, los pelos de los brazos y las pestañas muy cortas.

Ahora bien, como mi vida a este lado del planeta es un asco, y como cada cosa que intento para mejorarla me sale mal, voy a suponer que mi otro yo es todo lo que yo no soy, algo así como una versión súper mejorada… El con seguridad debe tener una vida llena de lujos, una casa enorme con 11 parqueaderos donde guarda su colección personal de autos clásicos, es un hombre de negocios, entregado a su trabajo pero no esclavo del mismo, no tiene jefes ni horarios, ni mucho menos un almuerzo en una coca de 1, 2, 3 y  4 compartimentos. Todos los días recoge a una linda chica con la que sale a pasear sus perros, caminan por parques y montañas hermosas, mientras hablan de sus planes por viajar a conocer el resto del mundo que los rodea. Su chica se parecerá mucho a la mía, solo que con un poco más de trasero y menos cerebro.  Todas las mañanas despertará y beberá un café distinto, revisará las noticias, abrirá las ventanas  enormes de su habitación y con un clic encenderá el sistema de audio que se reparte por toda la casa, con un estruendoso Thunderstruck de AC/DC, a él su mamá no me gritará desde la cocina ” Federico bájale a la música que tu abuela está durmiendo”, no , a él no le pasará eso porque a sus 24 años ya tiene toda una mansión a su disposición, y puede saltar en calzoncillos, tocar su guitarra invisible y cantar  por toda la casa:

” Rode down the highway broke the limit, we hit the town went down to Texas, yeah Texas and we had some fun we met some girls some dancers who gave a good time broke all the rules, played all the fools yeah, yeah, they, they, they blew our minds (…) you’ve been – thunderstruck, thunderstruck oh, thunderstruck, yeah! yeah yeah yeah, thunderstruck Yeah!!!”

Termino  mi último sorbo de café y me rio intentando imaginar a mi otro yo, esa versión bronceada, limpia y robusta, sin ojeras y solo con las arrugas que se forman al lado de la boca de tanto reír. Pero bueno, dejando el papel de víctima a un lado, tengo que pensar que mi otro yo debe tener por algún lado su lado frágil! mmmm no, mejor no, dejémoslo en que solo soy yo quien cargo con los defectos en esta historia, por aquello del equilibrio universal…

– Señorita le pago un café. Mañana nos vemos….

Salgo de allí y caminando no dejo de pensar en la pequeña historia que acabo de inventar, sigo imaginando lo extraño que sería todo eso si fuera real. Ando con tanto de mi cabeza en otro lado, que cruzo la calle y no me doy cuenta que el semáforo estaba aun en verde. Un Corvette se detiene estruendosamente casi rosándome la pierna. Es un Corvette modelo 53, en perfecto estado, y cuando intento observar el interior descubro a mi otro yo imaginario manejando el auto, abro bien lo ojos y mientras me aparto de su camino intento enfocar mi vista, pero antes de poder estar seguro, el auto emprende nuevamente su camino velozmente por la carretera. Esto es increíble! froto mis ojos, y aun cuando pareció muy real me digo a mi mismo que es solo una mala pasada de mi cerebro – Debo dejar de imaginar tantas pendejadas- dije en voz alta mientras al otro lado de la calle un hombre viejo, sucio y casi sin ropa me mira y se ríe. Tenía este hombre desagradable una risa sínica y ronca que me persiguió hasta la entrada de la oficina.

Una vez allí, camino tranquilamente hacia mi cubículo, intentando olvidar aquel incomodo momento. Antes de sentarme en mi lugar observo a unos 2 metros el interior de la sala de juntas, veo a mi Jefe y a su asistente hablando de manera muy cordial con un hombre que permanece de espaldas y que no puedo reconocer. Pienso: otro esclavo más para el club, oh si!. Me siento en mi lugar y antes de darle ON al computador, encuentro que todo mi espacio ha cambiado, veo a mi lado un portarretratos que no tiene la foto de mi gato muerto, sino la de mi otro yo abrazado a su chica culona de poco cerebro. Intento mantener la calma pero mi respiración se hace pesada y comienzo a sudar frio. Intento buscar en todos los cajones algo de lo que me pertenece, mis revistas de comics, la taza de café que dice “loser”, mis libros de “bussines for dummies”, pero nada de esto esta allí, parecía como si se lo hubiese tragado la tierra….entre tanto se abre el mensaje de bienvenida del computador, (que ahora que observo bien no es tampoco mi computador, este es un Mac y yo tenía un jodido Hp) donde aparece como fondo de pantalla la foto de mi otro yo, ahora con su Corvette modelo 53. Esto tiene que ser una broma, me levanto esa silla de cuero importado, totalmente hermética y antes de poder salir del cubículo, me estrello de frente con mi estúpido jefe, su estúpido asistente y la versión mejorada de mi mismo, totalmente bronceado y de sonrisa perfecta… si señores, mi otro yo… Todos nos miramos atónitos y yo no dejaba de sudar y de abrir exageradamente mis ojos como quien no cree en lo que ve. Segundos, casi centésimas de segundos después, empiezo a oír a lo lejos de la oficina algo como el intro de La Dimensión Desconocida, mi serie favorita de niño. Pero esperen un momento, ése es el sonido de mi despertador y casi como por arte de magia despierto en mi cama con el sonido aun en mis oídos de aquella música. Tomo en mis manos el despertador y lo apago, descubro que estoy completamente bañado en sudor, pero feliz de saber que todo fue una pesadilla, una horrible pesadilla.

Saco mis pies de la cama, me doy un baño y me pongo el mismo jean y camisa que acostumbro usar los viernes. Agarro mi ipod MENU- ARTIST-ACDC-SONGS-/ THUNDERSTRUCK/-VOLUME + + + + MAX, lo guardo en mi bolsillo y mientras comienza la canción, acomodo mis enormes audífonos y subo a la ruta del bus que pasa por mi oficina, hoy no quiero caminar! Pago mi pasaje al conductor y me siento en la parte trasera del bus al lado de un anciano que no deja de mirarme y reírse. Tiene una risa sínica y ronca que me recuerda a algo o a alguien pero no logro saber qué…..

Said yeah, it’s alright

we’re doing fine

yeah, it’s alright

we’re doing fine

(so fine)

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Sírvase mi querido lector invisible de escuchar el soundtrack oficial de este cuento, que parece sacado de un capitulo de :
Que todos los acontecimientos de nuestras vidas miserables tengan como música de fondo algo como:
Larga vida a la ficción y al Rock n Roll !!


xxxcambio y fueraxxx