Dónenme

La semana pasada nos despedimos por segunda vez de Cerati y durante el resto de los días retumbaba en mi cabeza algo que leí en Twitter relacionado al hecho de dejar por escrito a nuestros familiares, la expresa voluntad de donar órganos en caso de alguna eventualidad – catastrófica – y también la de ordenar una “desconectada” si un coma se prolonga por más de un mes.

Por eso hoy quiero que este blog de delirios se convierta en esa carta expresa dirigida a familiares y amigos, para que si algún día pasa lo impensado, puedan saber cómo actuar.

Si algo llegara a ocurrirme y creen que algo de mí pueda servir a alguien más, no vacilen. Arránquelo de mí y dejen que florezca en otro cuerpo.

Mi pelo, es necesario que se lo lleve alguien como Martina, alguien que pueda trenzarlo y cambiarle de forma con el clima. Alguien a quien el cáncer le haya enredado la vida.

Mis ojos, para alguien que quiera dilatarse y deleitarse con los colores. Que le guste mirar de reojo. Alguien que quiera enamorarse a primera vista y olvidar en un parapadeo.

Mi piel, para todo aquel que haya sucumbido de la propia o para alguien que quiera vestirse de tacto y tinta.

A alguien que quiera inflar suspiros entréguenle mis pulmones, no sin antes informarle que debido al stress estúpido y a dolores varios fumé durante mis años de Universidad. Cuéntenle que cambié, mejoré y me renové. Que los rastros de nicotina han de ser escasos porque fueron – benditamente- reemplazados con THC que ya no le hace daño a nadie.

Estómago, para alguien que le guste el picante y las emociones fuertes.

Cerebro para el que perdió la batalla en el amor.

Hígado, tripas y corazón para quienes –  a pesar de todo –  insisten en guerrear en el amor, la nostalgia y la vida.

Las manos se las dejan a mi gato para que pueda morderlas, los pies a ese ex obsesionado con mis uñas pintadas de colores, y las rodillas aporriadas a mi mamá que ella sabrá cómo curarlas. Lo demás, ¡que se lo trague la tierra! ella sabrá como convertir el hueso en polvo, el polvo en semilla y la semilla en hierba viva y trasplantable.

Si finalmente todo acaba en un aparatoso accidente aéreo – como siempre lo he creído- donen mis libros, mis cámaras y escritos a quien los necesite, porque ellos también germinan y reclaman luz en vida.

Fin.

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