Encuentros cercanos

vía Pinterest.com
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Escribir es el momento donde el alma se sale por los dedos. Es un proceso íntimo, cercano y a veces tormentoso… una lucha constante entre lo que piensas, lo que quieres decir, lo que sientes cuando lo dices y las palabras que necesitas para ponerlo en el papel.

Escribiendo sobre mi abuelo, sobre su historia innombrable, sentí de cerca su presencia – casi real, casi tangible – helándome el cuerpo, llenando mi cabeza de nuevas preguntas.

Tal vez nadie lo crea, tal vez solo se trate de un delirio matutino.

Tal vez sea él quien no quiera que yo escriba esa historia.

Por ahora solo necesito un descanso.

La zanahoria preferida | Deliros cotidianos

La zanahoria preferida – por allá en los 90’s

Cuando conocí a quien ahora es mi novio lo segundo que le dije fue: mira, creo que debes saber que soy la zanahoria preferida de alguien. En ese mismísimo instante sus ojos se tornaron vidriosos, las cejas se levantaron al tiempo de sus lugares y rascándose levemente la cabeza hizo ese gesto con el que dice sin palabras: ¿de qué carajos estás hablando?.
Yo sabía que él no había entendido un carajo y yo tampoco quería explicárselo ese día, ni el siguiente, ni el siguiente, ni el siguiente, pues sabía que llegaría este día, en el que me sentara a escribir el por qué soy la zanahoria de alguien.

De niña siempre me vestían de naranja, un “amarillo quemado” como decía mi profesora de primaria. Al principio todos pensaban que era un mero gusto de mi mamá pero cuando comencé a recibir regalos de cumpleaños [de personas conocidas y desconocidas] cosas naranjas como medias, vestidos, diademas, coronas, zapatos, bufandas, monederos, relojes, gafas, etc, entendieron que iba más allá de un simple capricho. Todo era naranja o “anaranjado” como dice mi sobrino. Algunos decían que ese color me “sentaba”, que me hacía ver los cachetes más colorados, los ojos más claros y el cabello más castaño. Recuerdo que entonces había un enterizo [adivinen de qué color] que me encantaba, era súper cómodo y parecía no ensuciarse con nada. En el pecho traía dibujado un barquito blanco y si me miraban de lejos con él puesto era la figura viva de una zanahoria; hasta el pelo con cola de caballo se movía con el viento como las ramitas de zanahoria de las caricaturas.

Eran buenas épocas, yo era una zanahoria, digo, una niña inquieta que corría por todo lado. Llegaba a ser tan desesperante que el novio de turno de mi hermana me apodó “piquiña“.  [Piquiña- zanahoria, como una zanahoria con varicela.]

Viví navidades naranjas, vi atardeceres con amarillo quemado por el sol, y comí naranjas muy anaranjadas. Eran buenas épocas las de mi niñez.
Luego pasaron años y varias sirvientas que lavaron con ropa negra mis vestidos naranja convirtiéndolos en pobre Tai Dai.  Para esos días yo ya no era la zanahoria de antes ni la piquiña de nadie.

Los más insólito de esta historia es que hoy [sin una sola prenda naranja en mi armario] sigo siendo la zanahoria preferida de alguien, de la misma que entonces me miraba vestida de “anaranjado” y me decía con alegre sonrisa: ¡¡Tú eres mi zanahoria preferida!!

Ella, mi hermana, mi segunda mamá, una “alcahueta de primera”, como solía decirle la sirvienta de turno, por allá en los gloriosos noventa.

con amor para la Lele.

xxcambio y fueraxx

Final y comienzo | Sesión Final para Delirio | Club De lectura‏

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Nos despedimos de Laura Restrepo e iniciamos un libro nuevo

Ha llegado la hora de cerrar con broche de oro el primer libro del Club De Lectura Delirios, por eso nos reuniremos de nuevo para hablar, almorzar y elegir uno de los dos libros que propuso John Fory para las siguientes sesiones:

Fundación de Isaac Asimov
Es el primer libro de la Primera Trilogía de la Fundación escrita por Isaac Asimov, es una colección de 5 relatos cortos que hablan de un futuro muy lejano con condiciones netamente humanas. En este futuro la humanidad se ha extendido por toda la Galaxia adoptando una forma de gobierno imperial llamado el Imperio Galáctico el cual comienza a corromperse y estancarse en cuanto a nuevos conocimientos científicos asumiendo que todo lo que el hombre puede o debe descubrir ya está hecho.

La Calle 10 de Manuel Zapata Olivella
El tema de la indiferencia citadina es retomado por Zapata Olivella en su novela la calle 10, pero en este caso las victimas ya no son criaturas solitarias. El material de construcción es el pueblo mismo en el que se desarrolla la violencia urbana frente a la opulencia de sus clases dirigentes y los abusos coercitivos de una policía tan o más viciosa que la descrita en Cóndores no entierran todos los días. La vida del sector conocido como La plaza de Mayo es retratada con detalle. La miseria, el hambre, el horror, la rabia y la muerte, nutren la vida del desafortunado sector de la ciudad. Existen dos personajes que le otorgan el hilo a la narración, un poeta socialista y un boxeador.

¿Cuál les gustaría leer?
Nos vemos el próximo martes 3 de diciembre en el café Juan Valdez de la calle 73 con 9 a las 6:30 pm.

¡Los espero!

Lolita

lana

Sufro de una especie de melancolía crónica que me lleva a escuchar fervientemente a Lana del Rey mientras prendo un cigarrillo, llevo el humo a través de la garganta y lo despido pacientemente, una y otra y otra vez, con extraña sensualidad .

Suelo estar frente al espejo cuando lo hago. Primero me suelto el pelo y comienzo a armar en el un estilo a lo Jackie Onassis, luego  me pongo un labial rojo muy rojo y comienza la función…

Justo en el instante en el que no puedo reconocerme en el espejo tomo el cepillo como micrófono imaginario y le canto a mi gato que me mira desde la ventana. Algunas veces imagino a James Dean entrando por esa misma ventana, otras lo escucho llorar en el baño mientras se inyecta.

Las lagrimas negras por el rímel no dan espera, el vestido rojo que uso ahora se tiñe de gris y siento de pronto que estoy en el video de Blue Jeans.
La habitación se inunda, se desborda ante la cálida lluvia que moja los recuerdos y que va dejando marcas en el suelo de esa extraña, humeante y seductora melancolía.

It’s like I told you honey

Dedicado a mi adorada Anilina.

xxcambio y fueraxx

Inspiración

Instagram: MissDelirios
34 cuentos cortos y un gato pájaro Evelio Rosero

Pocas veces, para mi fortuna, he sentido el desazón de una lectura pobre.
Algunas veces pienso que tengo gusto literario muy prostituido porque en cada libro encuentro una magia.
Evidentemente hay tipos de magia: una que arrasa y otra que levemente toca, pero magia a final de cuentas.

xxcambio y fueraxx

Una cita con la lectura

Flyer

Hoy estaré en el magnífico evento para amantes de la literatura:  Lectura bajo los árboles que no es otra cosa que el mismísimo paraíso para los amantes de la literatura. Es como una mini convención al aire libre para ratones de biblioteca y donde encuentro una excelente oportunidad para capturar nuevos lectores invisibles.

Sé que la idea de los volantes no es la más ecológica del mundo pero pueden estar seguros que le diré a quienes lo reciban que una vez visiten el blog y se hagan fans de Miss Delirios en Facebook, pueden conservarlo para luego convertirlo en un separador de página, en su saca ñuflas o en un lindo avioncito de papel.

Pueden consultar la programación aquí

¡Allá nos vemos !

Juan Rulfo y el desafío de la creación

Juan Rulfo. Foto tomada del libro Noticias sobre Juan Rulfo de Alberto Vital, Pag 99
Juan Rulfo. Foto tomada del libro Noticias sobre Juan Rulfo de Alberto Vital, Pag 99

Queridos lectores, mientras iniciamos nuestro magnífico Club de Lectura Delirios quiero compartir con ustedes un interesante artículo de la web: http://www.ciudadseva.com/ donde Juan Rulfo nos habla de su experiencia con la creación literaria, la cual parte – esencialmente – de una mentira llamada literatura. Disfrútenlo y compártanlo. 

Desgraciadamente yo no tuve quién me contara cuentos; en nuestro pueblo la gente es cerrada, sí, completamente, uno es un extranjero ahí.

Están ellos platicando; se sientan en sus equipajes en las tardes a contarse historias y esas cosas; pero en cuanto uno llega, se quedan callados o empiezan a hablar del tiempo: “hoy parece que por ahí vienen las nubes…” En fin, yo no tuve esa fortuna de oír a los mayores contar historias: por ello me vi obligado a inventarlas y creo yo que, precisamente, uno de los principios de la creación literaria es la invención, la imaginación. Somos mentirosos; todo escritor que crea es un mentiroso, la literatura es mentira; pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación.

Considero que hay tres pasos: el primero de ellos es crear el personaje, el segundo crear el ambiente donde ese personaje se va a mover y el tercero es cómo va a hablar ese personaje, cómo se va a expresar. Esos tres puntos de apoyo son todo lo que se requiere para contar una historia: ahora, yo le tengo temor a la hoja en blanco, y sobre todo al lápiz, porque yo escribo a mano; pero quiero decir, más o menos, cuáles son mis procedimientos en una forma muy personal. Cuando yo empiezo a escribir no creo en la inspiración, jamás he creído en la inspiración, el asunto de escribir es un asunto de trabajo; ponerse a escribir a ver qué sale y llenar páginas y páginas, para que de pronto aparezca una palabra que nos dé la clave de lo que hay que hacer, de lo que va a ser aquello. A veces resulta que escribo cinco, seis o diez páginas y no aparece el personaje que yo quería que apareciera, aquél personaje vivo que tiene que moverse por sí mismo. De pronto, aparece y surge, uno lo va siguiendo, uno va tras él. En la medida en que el personaje adquiere vida, uno puede, por caminos que uno desconoce pero que, estando vivo, lo conducen a uno a una realidad, o a una irrealidad, si se quiere. Al mismo tiempo, se logra crear lo que se puede decir, lo que, al final, parece que sucedió, o pudo haber sucedido, o pudo suceder pero nunca ha sucedido. Entonces, creo yo que en esta cuestión de la creación es fundamental pensar qué sabe uno, qué mentiras va a decir; pensar que si uno entra en la verdad, en la realidad de las cosas conocidas, en lo que uno ha visto o ha oído, está haciendo historia, reportaje.

A mí me han criticado mucho mis paisanos que cuento mentiras, que no hago historia, o que todo lo que platico o escribo, dicen, nunca ha sucedido y es así. Para mí lo primero es la imaginación; dentro de esos tres puntos de apoyo de que hablábamos antes está la imaginación circulando; la imaginación es infinita, no tiene límites, y hay que romper donde cierra el círculo; hay una puerta, puede haber una puerta de escape y por esa puerta hay que desembocar, hay que irse. Así aparece otra cosa que se llama intuición: la intuición lo lleva a uno a pensar algo que no ha sucedido, pero que está sucediendo en la escritura.

Concretando, se trabaja con: imaginación, intuición y una aparente verdad. Cuando esto se consigue, entonces se logra la historia que uno quiere dar a conocer: el trabajo es solitario, no se puede concebir el trabajo colectivo en la literatura, y esa soledad lo lleva a uno a convertirse en una especie de médium de cosas que uno mismo desconoce, pero sin saber que solamente el inconsciente o la intuición lo llevan a uno a crear y seguir creando.

Creo que eso es, en principio, la base de todo cuento, de toda historia que se quiere contar. Ahora, hay otro elemento, otra cosa muy importante también que es el querer contar algo sobre ciertos temas; sabemos perfectamente que no existen más que tres temas básicos: el amor, la vida y la muerte. No hay más, no hay más temas, así es que para captar su desarrollo normal, hay que saber cómo tratarlos, qué forma darles; no repetir lo que han dicho otros. Entonces, el tratamiento que se le da a un cuento nos lleva, aunque el tema se haya tratado infinitamente, a decir las cosas de otro modo; estamos contando lo mismo que han contado desde Virgilio hasta no sé quienes más, los chinos o quien sea. Mas hay que buscar el fundamento, la forma de tratar el tema, y creo que dentro de la creación literaria, la forma -la llaman la forma literaria- es la que rige, la que provoca que una historia tenga interés y llame la atención a los demás.

Conforme se publica un cuento o un libro, ese libro está muerto; el autor no vuelve a pensar en él. Antes, en cambio, si no está completamente terminado, aquello le da vueltas en la cabeza constantemente: el tema sigue rondando hasta que uno se da cuenta, por experiencia propia, de que no está concluido, de que algo se ha quedado dentro; entonces hay que volver a iniciar la historia, hay que ver dónde está la falla, hay que ver cuál es el personaje que no se movió por sí mismo. En mi caso personal, tengo la característica de eliminarme de la historia, nunca cuento un cuento en que haya experiencias personales o que haya algo autobiográfico o que yo haya visto u oído, siempre tengo que imaginarlo o recrearlo, si acaso hay un punto de apoyo. Ése es el misterio, la creación literaria es misteriosa, y uno llega a la conclusión de que si el personaje no funciona, y el autor tiene que ayudarle a sobrevivir; entonces falla inmediatamente. Estoy hablando de cosas elementales, ustedes deben perdonarme, pero mis experiencias han sido éstas, nunca he relatado nada que haya sucedido; mis bases son la intuición y, dentro de eso, ha surgido lo que es ajeno al autor.

El problema, como les decía antes, es encontrar el tema, el personaje y qué va a decir y qué va a hacer ese personaje, cómo va a adquirir vida. En cuanto el personaje es forzado por el autor, inmediatamente se mete en un callejón sin salida. Una de las cosas más difíciles que me ha tocado hacer, precisamente, es la eliminación del autor, eliminarme a mí mismo. Yo dejo que aquellos personajes funcionen por sí y no con mi inclusión, porque entonces entro en la divagación del ensayo, en la elucubración; llega uno hasta a meter sus propias ideas, se siente filósofo, en fin, y uno trata de hacer creer hasta en la ideología que tiene uno, su manera de pensar sobre la vida, o sobre el mundo, sobre los seres humanos, cuál es el principio que movía las acciones del hombre. Cuando sucede eso, se vuelve uno ensayista. Conocemos muchas novelas-ensayo, mucha obra literaria que es novela-ensayo; pero, por regla general, el género que se presta menos a eso es el cuento. Para mí el cuento es un género realmente más importante que la novela porque hay que concentrarse en unas cuantas páginas para decir muchas cosas, hay que sintetizar, hay que frenarse; en eso el cuentista se parece un poco al poeta, al buen poeta. El poeta tiene que ir frenando el caballo y no desbocarse; si se desboca y escribe por escribir, le salen las palabras una tras otra y, entonces, simplemente fracasa. Lo esencial es precisamente contenerse, no desbocarse, no vaciarse; el cuento tiene esa particularidad; yo precisamente prefiero el cuento, sobre todo, sobre la novela, porque la novela se presta mucho a esas divagaciones.

La novela, dicen, es un género que abarca todo, es un saco donde cabe todo, caben cuentos, teatro o acción, ensayos filosóficos o no filosóficos, una serie de temas con los cuales se va a llenar aquel saco; en cambio, en el cuento tiene uno que reducirse, sintetizarse y, en unas cuantas palabras, decir o contar una historia que otros cuentan en doscientas páginas; ésa es, más o menos, la idea que yo tengo sobre la creación, sobre el principio de la creación literaria; claro que no es una exposición brillante la que les estoy haciendo, sino que les estoy hablando de una forma muy elemental, porque yo les tengo mucho miedo a los intelectuales, por eso trato de evitarlos; cuando veo a un intelectual, le saco la vuelta, y considero que el escritor debe ser el menos intelectual de todos los pensadores, porque sus ideas y sus pensamientos son cosas muy personales que no tienen por qué influir en los demás ni hacer lo que él quiere que hagan los demás; cuando se llega a esa conclusión, cuando se llega a ese sitio, o llamémosle final, entonces siente uno que algo se ha logrado.

Como todos ustedes saben, no hay ningún escritor que escriba todo lo que piensa, es muy difícil trasladar el pensamiento a la escritura, creo que nadie lo hace, nadie lo ha hecho, sino que, simplemente, hay muchísimas cosas que al ser desarrolladas se pierden.

Fuente: http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/rulfo1.htm

Un club delirante para amantes de los libros

club de lectura Delirios

Hace algunos días me rondaba la idea de armar un club de lectura con amigos y conocidos. Luego recordé que muy pocos de mis amigos son amigos de la lectura y que algunos de mis conocidos rara vez se encuentran en línea para compartir acerca de las lecturas que acompañan sus días.

Por eso, y en pro de generar encuentros mucho más personales, cercanos, humanos, decidí armar el primer grupo de Lectura llamado Delirios.

Tras una minúscula pero importante corriente de likes y favs en Facebook y Twitter de la moción, me lanzo al ruedo con esta aventura que me llena de emoción.

Quienes puedes participar?

Son bienvenidos todos los que quieran. Diría que la edad mínima para participar son los 14 años en adelante.

Cómo funciona?

Arrancamos con un mínimo de 4 participantes y mantendremos el grupo hasta un máximo de 9. ( ¿por qué 9 y no 10? Porque nueve es un número bonito)

La idea es reunirnos 1 vez cada 2 semanas en el lugar previamente acordado por el monitor de turno.

Los monitores seremos todos en determinado tiempo, donde cada uno propondrá la lectura de un libro, coordinará las fechas de las sesiones, y llevará el vino y parte de los snacks (¡yei!)

Para empezar yo seré la primera monitora y nos reuniremos en la primera sesión en mi casa, luego miraremos si podemos cambiarlo por cafés, librerías, galerías etc, etc.

Requisitos

–       Ser un amante empedernido de la lectura, de los libros y del vino (o de cualquier bebida alcohólica que ayude a socializar. Los lectores somos por naturaleza tímidos y a veces celosos con lo que leemos, por eso el alcohol nos ayudará a entrar en el mood delirante que nos lleve a pedir la palabra y no a sacarlas a empujones)

–       Ser una persona responsable y cumplida (responsable con la lectura y cumplida con los horarios de las sesiones. (De todos depende que este club funcione)

–       Ser un insolente . Para hablar, para compartir, para disfrutar. ¡Es todo lo que necesitamos!

¿Te unes?

Por favor escribe debajo de este post tu nombre completo e email para enviarte la información de la primera sesión que se realizará en Octubre de 2013.

¡Allá nos vemos!