Día 26

Mythology by Bela Borsodi
Mythology by Bela Borsodi

El miedo vive en las palabras.

Las palabras viven en la lengua.

La lengua vive del agua.

El agua corre sin piernas.

Las piernas vibran por el impulso.

El impulso vive en la fuerza.

La fuerza brota las venas.

Las venas se ahogan en sangre.

La sangre corre sin piernas.

El miedo sangra entre las piernas.

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Dama de compañía | Plagio a Bukowski

Mientras pasaba su acostumbrada sesión frente al computador Ana encontró un anuncio con enormes letras y vibrantes colores que decía:

BUSCO DAMA DE COMPAÑÍA

Completa discreción. Clic aquí para más info.

Movió el cursor y en menos de lo que dura un clic estaba inmersa en un blog de alguien que se hacía llamar KIKI. La imagen de perfil no decía mucho, era una fotografía que mostraba una parte de una espalda que bien podía ser de un hombre o una mujer. Al lado se podía ver el mismo anuncio, ahora con más texto que decía así:

BUSCO DAMA DE COMPAÑÍA

Me llamo KIKI. Tengo 26 años. Me gustan los mariscos, las películas mudas y los poemas de Efraim Medina. Prefiero las mujeres regordetas a las esbeltas, los chocolates al caramelo y los billetes a las monedas. Busco una dama de compañía con la que pueda salir y disfrutar de la vida nocturna de Bogotá.

Había una dirección de email y un teléfono al que le faltaba un número. ¿Casualidad?.

Ana repitió un par de veces más el anuncio y pensó que ella era lo suficientemente regordeta como para encajar en el perfil. No le aficionaba Medina pero que aquello del chocolate era lo suficientemente interesante como para enviar un email. La palabra DAMA es sofisticada, como de otro siglo, pensó.

Mientras abría una nueva pestaña en el navegador intentó pensar cómo lucía KIKI, si era un viejo verde o un adolescente amante de los comics como ella o quizás un asesino en serie que había cambiado de vida y estaba ahora buscando una compañera para darle sentido a su existencia. Sintió además que su vida era especialmente triste y aburrida como para reparar en detalles. Tal vez conocer a alguien nuevo no sería tan mala idea después de todo.

To: kikilove@live.com

Asunto: Dama de compañía

Mesaje:
¡Hola! Vi tu mensaje en un portal de comics. ¿Te gustaría concretar un cita?
Saludos, Ana.

Al cabo de un par de segundos recibió un correo de respuesta en el que KIKI adjuntaba su dirección y una carita feliz compuesta por dos puntos y un paréntesis cerrado.

Ana fumaba un cigarrillo para calmar los nervios que le producía tal encuentro.
Pasaron un par de horas de camino y ya se encontraba al frente de la puerta de un edificio de cinco pisos con una puerta de metal roído; a un lado habían cinco timbres con nombres diferentes que intentaban dar una guía a los visitantes:

1. Trevor

2. Bukowski

3. sArA

4. KIKI

5. Jhon

En menos de lo que tarda el sonido de un timbre de campana apareció KIKI en la puerta. No era un freak, mucho menos un anciano o un adolecente, era una mujer con sobre peso, con grandes tatuajes, perforaciones, con la cabeza rapada y una camiseta desteñida de AC/DC

—   Tu debes ser Ana

—   Y tu debes ser KIKI

—   ¿Qué comes que adivinas?

—   Hmmmm

—   Sigue, adelante, estás en tu casa.

—   No, gracias. A lo mejor no estoy interesada

—   ¿Cómo así?

—   Pensé que eras un chico. Bueno, un hombre por lo menos

—   ¿Qué tengo de malo? Soy casi un chico salvo por la raja de la entrepierna y estas tetas que me cuelgan, por todo lo demás soy un machito: eructo, me rasco el trasero, me encanta el futbol, digo groserías y me derrito con las gordas con tetas grandes como las tuyas.

Ana permaneció en silencio por unos minutos y al final decidió entrar.

—   Voy a quedarme  por un par de horas, debo volver a mi casa.

El apartamento de KIKI lucía algo deteriorado pero guardaba ciertos aspectos acogedores, muy femeninos, que le hacían sentirse a gusto. Ambas se sentaron en la mesa, bebieron unos tragos y se sumieron en una larga conversación sobre mujeres, libros y futbol.

—   Entonces buscas una dama de compañía

—   Así es, algo así como una prostituta decente. Alguien con quien no me de vergüenza salir a la calle y a quien pueda pagarle por unas buenas mamadas.

—   Entiendo…

—   ¿Entiendes? Tienes cara de no entender nada. ¿Alguna vez te has tirado a una mujer?

—   No, nunca

—   ¿Lo descartas?

—   No del todo

Sin más preámbulo que ese KIKI se sintió en confianza y le agarró con fuerza la pierna. No valieron los intentos de Ana por apartarla pues en menos de dos movimientos ya tenía esa figura pesada, sudorosa y maloliente sobre ella.

—    Por favor ve más despacio

—   ¿A qué te refieres?

—   ¡A que vayas más despacio! Estas a punto de asfixiarme ¡maldita sea!

—   ¿Entonces a que has venido? ¿por qué decidiste quedarte? Eres una zorra y quieres que yo sea tu juguete ¿verdad? Dime que es verdad

—   ¡Estas loco! O ¿loca? Quítate de encima, es una orden

Sin prestar la menor atención a la advertencia el espectáculo grotesco continuó hasta que en un intento desesperado, Ana estrelló un vaso repleto de vodka contra la cara de KIKI.

—   Cómo se nota que no te queda nada de mujer. No sabes parar a tiempo, no tienes modales. ¡Eres un maldito animal!

Gritos y sollozos eran todo lo que se podía oír al final del pasillo mientras Ana abandonaba el edificio. Salió sin prisa para no levantar sospechas y tomó el primer taxi que cruzó la avenida.

Ya en casa intentó repasar en su cabeza los momentos de aquella pesadilla. Decidió tomar un baño, porque era la forma más eficaz de limpiar el asco y la suciedad que tenía  impregnada en la ropa y en la piel.

Segundos antes de entrar a la ducha revisó de nuevo su email. Tenía allí un mensaje sin leer de : kikilove@live.com. Lo seleccionó y en menos de lo que dura un clic lo envió directo a la carpeta de spam.

charles-bukowski

Esta historia nació como parte de un ejercicio de un taller de cuento en el cual estoy participando hace un par de semanas.
La tarea era plagiar el cuento de Bukowski, contar la misma historia pero diferente.
Les dejo el original: Se busca una mujer- C. Bukowski

¡Comenten sin miedo!

De cuando me enamoro en un café

café
vía pinterest.com

Lo vi de lejos y supe que era el amor de mi vida. Estaba un poco borroso, pero luego de colocarme las gafas comprobé que era justo como lo había pedido. Era alto, tenía una linda barba rojiza, cabello despeinado y ropa a lo Joseph Gordon Levitt.
Cuando lo vi caminando y buscar el rincón más alejado con un tinto tamaño extra grande en sus manos, (justo como el que yo tenía mientras lo observaba) me llené de júbilo. Luego cuando sacó el libro de Chejov de su mochila harapienta y una pequeña libreta de notas sentí que no podía respirar ¡el idilio se había completado!

Caminé lentamente hacia él y mientras esquivaba mesas y gente insignificante repasé en mi cabeza cómo debía iniciar la conversación con aquel desconocido. Repetí mil veces lo que podría decirle; tal vez preguntarle si en esa edición se encontraba “El Teléfono” o “Historia de un contrabajo” que era mis cuentos favoritos de Chejov o comenzar con algo como:

– Hey guapo ¿por qué Chejov y no Tolstoi? ¿Por qué tinto grande y no un expreso? Disculpa, me llamo Marta, ¿donde dejé mis modales?

Faltaban dos pasos y medio para llegar hasta su mesa, sentí depronto que me temblaban las piernas y que el corazón quería salirse de su sitio. Fue entonces cuando vi lo impensable. Aquel extraño que me había enamorado sin cruzar palabra estaba tomando de la mesa un sobre de azúcar. Lentamente lo abrió con los dientes y lo vertió completamente en el café. Como si eso no bastara, repitió lo mismo con otros dos sobres  más, uno tras de otro, sin pensar, sin mirar. Sentí que el mundo se deshacía como azúcar en café.
Antes de que notara mi presencia cambié el curso de mi camino, tomé el último sorbo de mi tinto y salí corriendo para siempre.

Podía perfectamente haber sido el hombre de mis desvelos, pensé, pero no puedo confiar ciegamente en quienes endulzan el café. ¡Eso no! dije en voz alta.

Fin

Paisaje

collage
vía: http://goo.gl/aY7wcB

Tu: ¡Un collage de fotos viejas!
Yo: Comencé recortando cabezas, ojos y sonrisas de nuestros viajes por Kiev, Lisboa y Venecia. Luego los unté de pegante y los pegué  — unos sobre otros — en paisajes de aquel mar veraniego. Ese que nunca pudimos visitar.

(risas)

yo: Tus dientes parecían perlas, así que los pegué dentro de esa concha ámbar que parpadea en el agua. Mi pelo — sin cara y sin orejas — lo coloqué en lo alto del cielo turquesa para que iluminara el paisaje con la fuerza de un sol con rayos enhebrados.

yo: Anoche armé un collage, no de una, sino de mil capas – caras, colores- marrones, formas – amorfas y texturas de envolturas. Anoche armé un collage para que pudieras guardar nuestros recuerdos en tu billetera. Para que puedas verlo y recordarnos donde quieras.

Tu:  — silencio —

xxcambio y fueraxx

Pandora

vía Pinterest.com

Todo lo que necesitas saber está en esta caja, guárdala bien no vayas a perderla, es importante, es muy importante para la vida.

No, no la abras ahora, no necesitas saberlo todo en este instante, estás muy pequeño, estás muy frágil y enfermo.

Recupérate y apenas puedas pararte en dos pies abre la caja, mira hacia la ventana y sonríe. Solo así sabrás que has comprendido el mensaje, que el conocimiento te ha invadido y que todo lo que necesitas saber para la vida lo tienes ahora en la cabeza.

No, debajo de la cama no lo pongas, allí puede pasar Lupita con su escoba y enterarse de la buena nueva. No, tampoco en la gaveta, puede caerle algo encima, o puede perder su forma. ¡Ni lo pienses! en el baño puede mojarse, o evaporarse el contenido. Guárdalo aquí, si ahí. Estoy seguro que allí no podrás olvidarla ni nadie más querrá verificar su interior. Asegura la chapa, guarda la llave en tu bolsillo.

¡Eso es! ahora descansa, junta tus manos tibias y trata de pensar en algo maravilloso. ¿Quieres oír una canción? ¿Quieres que te arrulle con una canción de cuna?

xxcambio & fueraxx

Punto y Aparte

vía pinterest

Punto se había cansado de ser final, de estar de último siempre en la fila, de cerrar con candado las historias, de perderse entre párrafos discontinuos.

Punto quería tener una cola agraciada como la coma, una pareja estable como punto y coma, un compañero alegre como los dos puntos o quizás unos hermanos gemelos para hacer con ellos el club de los puntos suspensivos. Punto quería algo, cualquier cosa que le devolviera la alegría como la que parecía tener aquella tilde suspendida en el aire.

Punto estaba cansado de ser punto, quería cambiar de vida. Primero pensó en ponerse a dieta para convertirse en un esbelto guión, pero luego desistió porque se sentía viejo para ese tipo de cosas. Después intentó ser un punto de vista, cosa que no duró mucho pues no estaba listo para ser tan subjetivo. Contempló varias veces la opción de desaparecer, de hacerse invisible a la tinta, pero pronto comprendió que el suicidio gramatical no es – ni será nunca- una salida fácil.

Un día, justo a las once en punto, conoció a quien podía acompañarlo en sus días más oscuros, un personaje poco visible que entendía sus sentimientos y que no lo juzgaría en momentos difíciles. Alguien que le devolvió la alegría de ser punto y la emoción de ser parte de algo – alguien – un fiel y también solitario compañero que llego para quedarse.

Desde aquel día Punto y Aparte pasean de un párrafo a otro entre versos mal escritos, rimas sin rimas y cuentos infinitos; desde ese día son conocidos como la pareja-dispareja más coqueta del universo gramatical.

Esta es pues la historia del punto que estuvo a punto de desaparecer hasta que cambió de parecer…

xxxcambio & fueraxxx

La manera más dulce de morir

vía pinterest.com

Tres manzanas podridas reposaban en la cesta de la mesa de centro de la casa de Mila. Cada manzana miraba a la otra y sonreía al ver nuevas manchas aparecer en su piel conforme pasaban los días, la brisa, la luz del sol, las patas del gato juguetón y las miradas de asco de Mila mientras recitaba un cansado – ¡Mañana si se van al vertedero! –

¡Míralo ahora, qué gordo se ve!
dice la manzana menos podrida  a sus arrugadas compañeras  – ¡se está dando una buena cena de moho!- dice en tono alegre mientras persigue con la mirada el vuelo circular del mosco que hace días las rodea.

– ¡A mi no me viene en gracia! hoy amanecí más rancia que nunca. Hoy quiero irme al vertedero y esperar a que una rata me muerda el corazón para poder partir de una vez por todas. ¡No soporto este lugar! ¡No quiero más huevos de ese maldito mosco sobre mi cuerpo! No quiero tener que que oír una vez más su voz chillona diciendo- ¡Mañana si se van al vertedero!

-¡A mi ni me va, ni me viene! – respondió la tercera manzana – me parecen graciosas esas diminutas patas que hacen cosquillas en mi cabeza. Por mi, que me acabe a mordisquitos. ¡Ha de ser la manera más dulce de morir!

Pasarían días y noches enteras antes de que estas tres dulces y disecadas manzanas partan por fin al vertedero, abandonando la vida sin probar siquiera un mordisco de pena ni gloria. Fin.

xxcambio y fueraxxx

Un club delirante para amantes de los libros

club de lectura Delirios

Hace algunos días me rondaba la idea de armar un club de lectura con amigos y conocidos. Luego recordé que muy pocos de mis amigos son amigos de la lectura y que algunos de mis conocidos rara vez se encuentran en línea para compartir acerca de las lecturas que acompañan sus días.

Por eso, y en pro de generar encuentros mucho más personales, cercanos, humanos, decidí armar el primer grupo de Lectura llamado Delirios.

Tras una minúscula pero importante corriente de likes y favs en Facebook y Twitter de la moción, me lanzo al ruedo con esta aventura que me llena de emoción.

Quienes puedes participar?

Son bienvenidos todos los que quieran. Diría que la edad mínima para participar son los 14 años en adelante.

Cómo funciona?

Arrancamos con un mínimo de 4 participantes y mantendremos el grupo hasta un máximo de 9. ( ¿por qué 9 y no 10? Porque nueve es un número bonito)

La idea es reunirnos 1 vez cada 2 semanas en el lugar previamente acordado por el monitor de turno.

Los monitores seremos todos en determinado tiempo, donde cada uno propondrá la lectura de un libro, coordinará las fechas de las sesiones, y llevará el vino y parte de los snacks (¡yei!)

Para empezar yo seré la primera monitora y nos reuniremos en la primera sesión en mi casa, luego miraremos si podemos cambiarlo por cafés, librerías, galerías etc, etc.

Requisitos

–       Ser un amante empedernido de la lectura, de los libros y del vino (o de cualquier bebida alcohólica que ayude a socializar. Los lectores somos por naturaleza tímidos y a veces celosos con lo que leemos, por eso el alcohol nos ayudará a entrar en el mood delirante que nos lleve a pedir la palabra y no a sacarlas a empujones)

–       Ser una persona responsable y cumplida (responsable con la lectura y cumplida con los horarios de las sesiones. (De todos depende que este club funcione)

–       Ser un insolente . Para hablar, para compartir, para disfrutar. ¡Es todo lo que necesitamos!

¿Te unes?

Por favor escribe debajo de este post tu nombre completo e email para enviarte la información de la primera sesión que se realizará en Octubre de 2013.

¡Allá nos vemos!

Último día


Photo by Martin Burns
Photo by Martin Burns

A las once y cincuenta del día señalado entró Carl Sunset a su cita con el destino.

Ya poco sabía de lo que pasaba afuera y lo único que podía recordar era el color de los atardeceres en California y el olor de las aceitunas negras.

La pijama naranja, como llamaba a su overall de reo condenado a muerte, estaba completamente planchado y arreglado. Atrás quedaron las manchas de frijoles y los parches pandilleros que ganó en la prisión.

Traía en su mano derecha la foto de sus padres y en la mano izquierda una medalla de oro con la imagen de Jesucristo.

El oficial encargado le ayudó a soltar las cadenas de manos y pies que descubrieron los cayos ásperos formados durante años. En la sala solo había un reloj con un segundero ruidoso que parecía tocar una extraña melodía sin fin.

Mientras Carl apretaba con fuerza las muñecas, el oficial lo amarraba de nuevo de brazos y piernas, esta vez contra una camilla y con unas suaves correas que impedirían que se moviera demasiado al momento de su salto al otro lado de la vida.

A su izquierda un espejo brillante dejaba ver al otro lado, como si se tratara de una película, su muerte a testigos, familiares de las víctimas de Carl y algunos de sus parientes lejanos, quienes ese día también se convertirían en víctimas del sistema penitenciario.

Llegadas las 12 y tras cumplir con procedimientos de rutina, el líquido mortífero avanzó y se movió a paso lento a través de las venas de Carl. Primero caliente, luego frío muy frío, primero silencio y oscuridad, luego luz y libertad.

xxxCambioyfueraxxx