Sufro mucho al saber que no te has muerto

Los miércoles salíamos a bailar salsa como un par de zombis. Nos gustaba ir a un antro cerca de la Caracas porque estaba lleno de hippies y extranjeras tan guapas como drogadictas. Allí conocí a Nella y allí seguí viéndola durante 20 miércoles seguidos, ni uno más ni uno menos.

Nella era una sueca que sabía chuparlo bien pero bailaba más una mesita de noche y a mi no me importaba porque sabía chuparlo bien. Le enseñé a decir hijueputa con acento rolo, y gracias a eso los taxistas ya no le sacaban plata de más en las carreras.

Nella partió hacia Ucrania casualmente un miércoles, yo preparé un cassette con los mejores hits de la Fania y el Gran Combo para entregárselo en su despedida. Quién sabe dónde iría a escuchar aquel cassette esa peliroja pero me pareció divertido el regalo tan old school. Cuando se lo entregué sonrió y me agradeció con un ¡uy marica, qué chimba! que le sonó más bogotano que a mi.

Un día, luego de meses de no tener noticias suyas recibí una postal desde Kiev con una moneda y una foto de Nella. Esa misma tarde publiqué una nota anónima en el periódico que era de todo corazón para ella, aunque supiera de antemano que jamás la vería…

"Sufro mucho al saber que no te has muerto."
Diego.

sufromucho

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