Día 26

Mythology by Bela Borsodi
Mythology by Bela Borsodi

El miedo vive en las palabras.

Las palabras viven en la lengua.

La lengua vive del agua.

El agua corre sin piernas.

Las piernas vibran por el impulso.

El impulso vive en la fuerza.

La fuerza brota las venas.

Las venas se ahogan en sangre.

La sangre corre sin piernas.

El miedo sangra entre las piernas.

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Natalie

En una larga fila del baño de un bar conocí a Natalie. Sus botas se encontraron con las mías y al cabo de unas horas estábamos sentados en la última mesa del antro besándonos y tocándonos como maniáticos. Dos semanas después estaría yo sentado en su sofá hojeando el álbum de fotos que guarda bajo la mesa de té.
Mirándola de lejos con desgano espero la cena. La espío con el rabillo del ojo mientras le pone crema a la sopa, probando aquí y allá, cortando el jengibre mientras tararea timeeee is on my side de los Stones.

Vuelvo al álbum y una fotografía (de las casi 500 que hay allí) capta mi atención. En blanco y negro y con una esquina roída veo a un hombre lánguido y ojeroso cargar a una pequeña de apenas meses de vida. Asumo por el brillo de los ojos que es Natalie y por la mirada enternecedora del hombre que la sostiene deduzco que es su padre. Avanzo un par de páginas más y encuentro un retrato, esta vez de frente, del mismo hombre con una pequeña inscripción a puño y letra donde se puede leer “Ceremony ’53“. Levanto la vista para buscar algún rasgo de ese anónimo en el rostro de Natalie y me encuentro una inquietante pista escondida en la mirada, esa que en ella luce tan fresca y en él tan atormentada.

Ahora suena el intro alegre de The passenger, Natalie suelta de un brinco los espárragos sobre el sartén humeante y comienza a bailar frenéticamente en la cocina.

La miro a ella, vuelvo a la foto, luego a la inscripción, pienso en voz alta she’s lost control. Vuelvo a la foto, vuelvo a su baile y entre estruendosos la la las paso la página y encuentro el manuscrito que arranca con un: radio, live transmission acompañado de una nueva fotografía de cuatro hombres que no miran a la cámara.

Vuelvo a Natalie, no deja de bailar y gritar.

Vuelvo a la foto y comienzo a sentir ecos en mi cabeza.

De repente, y como si se tratara de una broma que ya no tiene sentido, escucho los primeros acordes de Love Will Tear Us Apart. Natalie se detiene en medio de la cocina y me mira friamente al descubrir que estoy husmeando fotos.

De un solo golpe apaga la radio, viene hacia mi, me da un beso y arranca el álbum de mis manos.
Mientras la beso con los ojos entrecerrados en mi mente todo se completa como un rompecabezas.

Ahora sé quien es Natalie, ahora sé quien es el misterioso y taciturno hombre de las fotos.
Ahora siento que no quiero salir de aquí. No ahora. No por ahora.

* Dedicado a la memoria del gran Ian Curtis en el aniversario 34 de su muerte.
18 mayo 1980