Caer es levantarse dos veces

Hace dos meses era yo quien escribía cosas como estas, quien soñaba con tener un cuerpo perfecto sin el más mínimo esfuerzo y quien pensaba que el deporte era para gente ñoña.

Hace dos meses decidí retarme a mi misma,  comencé a correr como si un violador me persiguiera y como si al final del camino estuviera un almacén de zapatos con 50% de descuento.

Hace dos meses mis papás hablan entre ellos acerca de cuánto he cambiado después de no saber “qué deporte practicar” y mis hermanas entre burlas se sorprenden de verme sudar por algo diferente a una pregunta incómoda.

Pues sí señores, hace dos meses que este pechito se dedicó a esa cosa rara y a veces extraña llamada deporte. Mis fines de semana pasaron de ser extremadamente perezosos a extremadamente sudorosos. Pasé de comprarme bolsos y maquillaje en descuento a ropa deportiva, tenis y a llenar mis boards de Pinterest con frases de motivación y tips alimentación saludable.

Ahora bien, esto no quiere decir que haya sacado de mi vida los nachos con queso, la cerveza o las tardes de domingo en pijama viendo películas, ¡de ninguna manera! solo siento que por fin encontré una nueva forma de sacar mis demonios in a healthy way y de poder disfrutar aún más una hamburguesa cuando sé que al día siguiente voy a sudar hasta la última papa frita.

Es así como el pasado domingo emprendí mi primer gran reto corriendo mis primeros 10K. Los nervios y el stress que comencé a sentir casi dos semanas antes de la carrera no se comparan con nada que haya experimentado antes. Tenía pesadillas constantes en las que no lograba llegar a la competencia, me perdía de la ruta o llegaba de últimas, incluso detrás de la comitiva de la tercera edad. Todo esto me hacía dudar en si estaba verdaderamente preparada para enfrentarlo.

Fue entonces, cuando al estar a cinco días de la competencia y tras vivir un fin de semana de perdición en Medellín ( cero ejercicio + too much alcohol) comencé a recuperar el tiempo perdido. Sabía que no debía entrenar los días cercanos a la competencia así que arranqué ese martes con el “calentamiento previo”. En mi ruta acostumbrada – del trabajo a la casa – comencé a pensar demasiado en lo que sería esa carrera dado mi estado físico. Sudé como nunca, me sentía débil, fofa y lenta, comencé a pensar que era mejor renunciar, que ya decía yo que el cuerpo era de esas máquinas desagradecidas que cuando dejas de usar por un par de días se oxida, que mejor no iría a la carrera para no ser el hazme reír de todos mis amigos. etc etc etc.
Sin medir las consecuencias que estos pensamientos negativos traían a mi rutina y casi en lo que dura un parpadeo mi pie derecho se atoró en la tapa levantada de un anden. Caí lenta y dolorosamente sobre el asfalto. Los audífonos saltaron de mis oídos, mi cachete rozó el suelo y la cabeza me daba vueltas mientras escuchaba a la gente que estaba cerca morir de la risa con mi caída. Estaba demasiado mareada pero aún así me levanté más rápido de lo que caí, me sacudí las piernas, la cara y salí a correr como demente. Solo quería alejarme de esos idiotas y sus burlas, solo quería llegar a mi casa.

Cinco cuadras más tarde la rodilla comenzó a doler y las lágrimas retenidas saltaron por mis ojos. De inmediato recordé a mi mamá quien en mis mil y un “porrasos” de la infancia sacudía con cariño mis rodillas mientras repetía dulcemente “no pasó nada, no pasó nada.”

Envuelta en mocos, tierra y dolor llegué a mi casa. Frustrada recordé el día que mi pierna se fracturó en pleno entrenamiento de patinaje y no pude volver a subirme en uno de esos jamás. Recordé que la carrera estaba a la vuelta de la esquina y que nuevamente había quedado ridiculizada. Llamé a mi mamá porque quería que me dijera que no pasaba nada mientras yo entre lágrimas le decía que la mierda del deporte no era para mi, que me había cagado en la carrera y ella al otro lado del teléfono me daba su consuelo, me repetía que no debía perder el impulso, que no había pasado nada, grave.

Lo que vino después fueron días de angustia y algo de dolor pero mucho optimismo. Mi rodilla se infló, luego cedió y me dejó un morado que pasó por varias formas, colores y sabores. Pensé en cambiar mi pantaloneta nueva por unos leggins largos que taparan mi herida, pero al final me aventuré y decidí llevar el golpe con firmeza, como quien muestra sus heridas de guerra con orgullo.

Ayer, tras despertar de un sueño con alienígenas que me teletransportaban a la meta, asistí a la cita más importante que tuve en años. Me uní a esa oleada de personas completamente concentrada, con la frente en alto  y sobre todo con la mente dispuesta a disfrutar del camino hasta la meta sin importar el resultado. Con la piernas dormidas en los últimos kilómetros y con un pequeño dolor en la rodilla me acercaba poco a poco a la meta. No fuí la primera, pero tampoco la última. No logré hacerlo en menos de una hora, pero superé mi propia marca.

Hace dos meses nadie creía que Miss Delirios  lograría levantarse de su cama antes de las 10:00 am un domingo. Hace dos días comprendí que tanto en la vida como en el deporte, caer es levantarse dos veces.

1 sept 2013
1 sept 2013

Dedicado a @po11inux, @gusounds, @amarulero y @carloscaicedo por ser mis más grandes ejemplos a seguir (deportivamente hablando)

A mi mamá por enseñarme lo valioso que es para la  cabeza repetir el “¡Aquí no pasó nada!” y a mi hermana Karo quien no me vio llegar a la meta (porque fui muy rápida – guiño guiño-)

y a todos los idiotas que se rieron al verme caer en la séptima. Putos.

Cortinilla de cierre:  Gonna Fly Now de Bill Conti 

xxxcambio y fueraxxx

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15 comentarios sobre “Caer es levantarse dos veces

  1. Que buena historia, me encanta que hayas logrado sacar adelante tu deseo inicial, y recordar que siempre hay que seguir adelante a pesar de todo (: Sigue así, que eres ejemplo para muchos.

  2. Que buena historia, sin ser ecritora y yo sin ser critico si me identifico con lo que es caer y levantarse varias veces, muchas gracias por compartir esta historia tan magnifica ejemplo de vida, sigamos adelante con el atletismo

  3. que buena nota de inspiración para muchos…
    te felicito y bienvenida al mundo del runing después que llegas a la meta de tu primera carrera se convierte en algo adictivo, xq despues no quieres perderte ni una sola, y tus objetivos cada vez se volverán mayores; llevo 1 año y 4 meses dentro de este mundo del runing y a sido lo mejor que me a podido pasar.

    éxitos y algun dia nos veremos en la meta

  4. Yo tambien estuve en dicha carrera ya me inscribi para una en octubre y noviembre, estuve en la MMB en 10 K y aunque no he tenido caidas en esta disciplina veo que cada quien tiene sus pro y sus contra, en mi caso es un dolor de rodilla pero pese a eso sigo adelante, saludos y dejando huella por acá.

  5. Que buen relato MissDelirios, como siempre. Hay muchas personas que dan un buen ejemplo, unas algo “invisibles” como tu, que solo con este relato conocimos tu historia y otras más visibles que participan en silla de ruedas, con prótesis y hasta en muletas he visto, que a pesar de sus dificultades se retan y terminan. Las únicas limitaciones están en la mente.

    1. Gracias por leerme Nata. Espero que comiences a correr, es como un vicio ( de los buenos) una vez arranques no querrás parar. Comienza suave y carga tu ipod con música animada. A mi me funciona perfecto! Un abrazo

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