Concurso: Un final para Martina

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2 pensamientos en “Concurso: Un final para Martina

  1. **Como entenderá Doc, si puedo sentir mi cabello puede concluir que mi percepción de lo que es real y de lo que no lo es esta equivocada; tal vez yo si tengo cabello y son mis ojos los que mienten, tal vez tengo sida y no cáncer por que mi subconsciente me forzó a negar la cruda verdad de que mi novio de toda la vida me haya contagiado; con mi historial familiar le habría sido fácil encontrar una mentira que encajara: el vomito, la perdida de peso, mi palidez… pero no el pelo, ese no se pierde con el sida, lo vi en televisión alguna vez, se pierde un poco por falta de fuerza pero no quedaría como la bolita de billar que veo en el espejo**

    Martina rió tímidamente para demarcar el aire cómico de su ultimo comentario; pero el Doctor Monsalve hace ya unos momentos habría entrado en un trance, observaba su calzado con nerviosismo y mirada sobresaltada mientras notaba que llevaba puestos un par de tenis blancos, algo absurdo ya que el siempre ha sido un hombre formal y lo único que guarda en su armario son zapatos oscuros de charol; este desconcierto caótico y confuso era una sensación hasta entonces desconocida para el; en el crescendo de su delirio concluyo que era Martina quien había despertado este tormento en su cabeza; conclusión a la que prosiguió con propinarle un fuerte puñetazo a Martina; el cual la dejo mas confundida de lo que ya estaba y antes de que Martina tuviera tiempo para retomar fuerzas, el Doctor se había hecho de una cuerda que estaba usando para amarrar ambos pies y ambas manos de Martina en un solo nudo mientras ella gritaba “Doc que esta haciendo!?” entre lagrimas y confusión; pero el Doctor Monsalve no se detenía y con determinación y brusquedad la arrastro por el muelle del lago donde la empujo desde la punta donde la vio hundirse y agitarse mientras las burbujas daban testimonio de la agonía por la que estaba pasando Martina. El Doctor solo se quedo parado observando mientras su rostro mostraba que fútilmente estaba intentando recobrar la calma que siempre lo había caracterizado; luego cerro los ojos y se despojo de su calzado el cual también arrojo con fuerza a la laguna como si fueran estos la fuente de su desasosiego.

    Al cabo de unos minutos el Doctor regreso camino a su consultorio; en la puerta lo estaba esperando otro de sus pacientes el cual tenia una bolsa en sus manos y se apresuro a saludarlo con una voz entrecortada producto de su condición mental.

    **Mi hermana … y yo nos estábamos riendo era … por que en medio del ejercicio de relajación de esta mañana ella no cerro los ojos … se arrastro … y le cambio sus zapatos por los de ella, ella le manda disculpas y los zapatos y … le pide el favor de que le devuelva los tenis**

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