Es de familia

Para quienes día a día se preguntan acerca de todas y cada una de las locuras, idioteces, sandeces, ridiculeces y hasta pelotudeces que escribo en cuanta red social se me atraviesa, quiero contarles la buena nueva: lo llevo en la sangre, en las raíces del pesado árbol genealógico, en lo más profundo del cerebro, en el cerebelo y hasta en el orzuelo.

Señores, mi locura es parte de la herencia familiar:

La bisabuela N.N

Cuenta mi mamá, la loca Doña Glo que su abuela, la mamá de su papá estaba loca, deschavetada, tuerta y senil. La pobre no podía dejar de gritar ni bajarse los calzones en la calle. Desde muy joven se arrancaba los pelos y nunca nadie, ni siquiera mi abuelo, supo su verdadero nombre.

Pobre loca bisabuela.

 El tio Julio -cu cuu-

Como era de esperarse hijo de loco sale choneto. El tío Julio, hijo de la bisabuela sin nombre, hermano de mi abuelo y tío favorito de mi mamá salió con la cabeza en Júpiter. Muchos decían que él era normal y que cuando llego a la adolescencia se enamoró de una llanera que le hizo un tinto con juagadura de calzón y hasta ahí fue, caput, sefiní, see you in hell.

Pobre tío Julio, decía que se llamaba Junio y todos así lo creían.

Secundino ¿Estaba loco el que le puso ese nombre no?

Secundino abre las ramas hacia el otro lado del árbol genealógico. Primo de mi papá, alias el loco pancho Aldana, Aldanita, Aniceto (si, mi papá antes de llamarse Gustavo iba a llamarse Aniceto, pero esa es otra historia, la historia de mi abuelo Aparicio el loco). Bueno, dicen que el primo Secundino se creía muy macho y andaba con el pipí por fuera. No empeloto, sino con la cremallera abierta asustando a las mujeres del pueblo que al verlo gritaban, pero no gritaban por verle el miembro afuera, gritaban porque su sonrisa macabra y “desmuelada“ espantaba hasta a el más valiente de la manada.

Pobre Secundino, pobre loco mueco.

El loco Antonio

Adivinaron!, el tío Antonio era el papá del primo Secundino y este contaba los números de 1 a 100 al derecho y al revés. Decía que había matado muchos judíos en la segunda guerra mundial y que su amigo, el  gran Führer, le mandaba todos los años un salchichón sabroso desde Berlín. El tío Antonio cada vez que veía una bandera, del color que fuera, se ponía firme y saludaba con un estruendoso ¡Heil Hitler! seguido de un: ¡qué viva el partido liberal!

Pobre nazi, pobre cachiporro Toño.

Yoreyana


Mejor conocida como Yolanda, es mi tía más cercana, hermana de mi madre y loca de remate. La tía Yoli tiene un nivel de aspirante en locura, tiene los ojos negros y entre otras cosas no tiene sentido del olfato y manifiesta que todos los helados le saben igual. No se ustedes pero yo también me volvería loca si algún día no puedo distinguir entre el sabor de un helado de chocolate y uno de feijoa.

Pobre tía, pobre loca Yolanda.

Esta es pues una mirada al triste pasado y al alocado, demente, paranoico y esquizofrénico futuro que les espera a mis críos.

Por eso, la próxima vez no se sorprendan ni se hagan preguntas “locas” cuando vean algún tweet, cuento o historia de este pechito. Recuerden que todo lo que escribo tiene una razón. Perdida, pero la tiene.

xxx cambio y fuera xxx

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Un pensamiento en “Es de familia

  1. Adriana Ballén dice:

    Cierto, muy cierto y bueno muy bueno

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