Archivos Mensuales: mayo 2012

From Heaven

Prendí un cigarrillo y me disponía a borrar su numero de mi tarjeta de direcciones. Habían pasado ya 9 años desde su  muerte y aún no me acostumbraba a vivir en esa casa sin ella. 
Danielle y yo nos conocimos en el verano del 95, juntos caminábamos por el parque La Rouve,  cada uno con sus cámaras y trajes de turistas intentábamos llenar álbumes de nuestra primera visita a París. Un año y medio después estábamos casados y compartíamos un departamento en el centro de Santiago de Chile, y hoy, casi 26 años después de ese viaje a Francia la estoy borrando de mi vieja libreta de direcciones, donde ella con letra torcida había escrito su nombre, teléfono y correo electrónico en el café Lola de París. 

Había dejado nuestro cuarto intacto y tras varias semanas en las que no podía conciliar el sueño sentía que escuchaba sus pasos, oía ese particular sonido que hacia con sus pies cuando caminaba descalza por la casa. Algunas veces, -¡podría jurarlo!-  escuchaba su voz llamándome al final del pasillo. Pensé que me estaba volviendo loco, así que un día decidí tomar todas sus cosas, empacarlas en cajas y guardarlas en el sótano junto con los arreglos de navidad. 
Esa misma noche desperté de una agitada pesadilla en la que veía como la tumba de Danielle se abría y salía ella de allí con su cara esquelética y parcialmente cubierta de de tierra y gusanos escurridizos ,veía como sus roídos brazos se extendían hacia mi intentando besarme.

Sentado en la cama y con el sudor empapando mi pijama busqué mis lentes en la mesita de noche, luego intenté prender la lámpara, que luego de un fuerte fogonazo hizo estallar el bombillo en mil pedazos. Con la escasa luz que se filtraba en el cuarto logré leer la hora en mi reloj de pulso, eran exactamente las 3 de la madrugada. Respiré profundo, posé mi sudorosa cabellera en la almohada y mirando al techo supe que lo único que sabía era que después de esa horrible pesadilla no podría volver a dormir con la misma facilidad; con un movimiento rápido volví a sentarme en la cama, bajé mis pies y abriéndome camino a tientas con las manos busqué la puerta de la habitación, cuando de repente, en lugar de la perilla tuve la extraña sensación de una mano huesuda que me apretó fuertemente el antebrazo. En cuestión de segundos y como si se tratara de una mala película de suspenso desperté de nuevo en mi cama, en la misma posición y expresión en el rostro, rápidamente miré mi antebrazo y aún tenia marcados los huesos de aquel apretón que heló mi cuerpo de pies a cabeza. ¿un sueño dentro de un sueño? Dije susurrando y alguien o algo detrás de la puerta contestó – Oh si, estás perdiendo la razón….- 
- ¿quién anda allí?- grité horrorizado – y un silencio sepulcral e infinito se apoderó del lugar. Estaba temblando y un sudor frío recorría  mi espalda. Pellizqué repetidamente mis piernas para asegurarme que estaba despierto, pero no conseguí nada más que un par de moretones que se hicieron visibles cuando amaneció.

Fueron varias noches en las que seguía teniendo esos espantosos sueños infinitos, siempre uno dentro de otro. Seguía escuchando voces y risas cada vez con más frecuencia. Algunas veces me tranquilizaba pensar que se trataba de Danielle, que era ella quien intentaba comunicarse conmigo desde el más allá, que era su forma de decirme – Hey aquí estoy, no te olvides de mi ni pongas mis cosas con toda la basura del maldito ático…-

Llegó pronto el 28 de abril, el día en que se cumplían exactamente 3 meses de su muerte. Esa mañana volví a revisar mi libreta de direcciones; quería llamar a la floristería para que me llevaran un ramillete de tulipanes para ponerlos en su tumba. Con sorpresa y algo de incredulidad vi como en la letra D, primera página, aparecía escrito con letra torcida y una gota de café negro: “Danielle Toucat 2349754 / DaniTou@fromheaven.com.

 

xxxcambio y fueraxxx

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