Archivos Mensuales: diciembre 2011

Soné

 

Cuando hablo de soñar, en su estado más primitivo, me refiero al hecho de mantener esas recreaciones visuales en mi cabeza que difícilmente recuerdo a la mañana siguiente, y no al hecho de fantasear con todas las cosas que anhelo en la vida. Muchas veces ninguno de estos dos tipos de sueños se encuentran, es decir, lo que sueño cuando duermo es totalmente ajeno a la realidad y lo que sueño despierta trata de acercarse de a pocos a lo que quiero lograr cuando sea grande. (Que sí, que aun mido 1,55 y sueño con medir 1,65, por eso digo que cuando sea grande.)

Cuando sueño despierta me imagino caminando en lugares desconocidos con gente conocida. En cambio, cuando sueño dormida casi siempre estoy en lugares conocidos con gente desconocida. A veces sueño con gente a la que no puedo verles el rostro,  personas a las que llamo por otro nombre; otras veces sueño que me pierdo en una multitud buscando a no sé quien, o que estoy dormida dentro del sueño e intento abrirme los párpados  con los dedos para no seguir soñando.

Cuando estaba dormida, y tenía alrededor de 15 años, soñaba con mi abuelo muerto, quien no me asustaba pero si hacia llorar a mi mamá cuando le daba los mensajes que él le enviaba a ella y a sus demás hijos desde el más allá. A  mí me gustaba enterarme de primera mano de todo lo que tenía que decir el viejo y me causaba curiosidad que mis tías me vieran como la mensajera de las profecías. Algunos se pasaban de descarados y me pedían que le preguntase donde había guardado su fortuna, a lo que yo contestaba que prefería dejar que fuera él quien me dijera lo que él quisiera y no al contrario.

Dicen que cuando sueñas con alguien mientras duermes, cuando es alguien con el que usualmente no sueñas, es porque ese alguien, (donde quiera que esté – ya sea desde el mas allá o desde el más acá), te llama con el pensamiento. Y yo lo creo así. Siento que todos los seres humanos tenemos una increíble conexión telepática que se manifiesta en su forma más pura en los sueños.

También soy de las que piensa que los sueños no se les puede tomar muy a la ligera, pero tampoco demasiado enserio. Uno sabe que si al otro día, al mes o varios años después, puede recordar perfectamente una frase, un instante o un hecho de lo que soñó, es porque está experimentando un Dejá vu. Y un Dejá vu es un sueño con características que deben ser lo suficientemente fuertes y relevantes como para que nuestro cerebro no lo esté recordando en semejante estado de inconsciencia.

Anoche soñé cosas extrañas…..debo confesar que hace mucho tiempo no soñaba de una manera tan lúcida, con tanto lujo de detalles y coherencia. Era como estar allí totalmente consciente de lo que estaba pasando. Esta vez todos los personajes coincidían con su rostro y nombre real. Los sentimientos, olores y sensaciones eran casi como estarlos viviendo en carne propia.

… aun cuando mis sueños parezcan una pieza inofensiva de ficción o sea el simple fruto de lo que veo todos los días en la calle, en el cine, en la vida; el de anoche resultó ser uno de esos sueños memorables, de esos que hay que escribir o contar…..dicen que soñar no cuesta nada, pero sí que se paga un precio muy alto por ellos! pues el no poder recordarlos hace que aquellos que sobresalen de ese mar de enredos subliminales, sean dignos de convertirse en algo mucho más real, mucho más palpable y cercano. 

Anoche soñé que era otra persona, soñé que podía verme a mí misma, pero no era yo mi propia espectadora. Me vi a mi misma en los ojos de alguien que conozco …..Fue un sueño doloroso e increíblemente real. No quiero narrarlo. No quiero contarlo. Quiero que se quede como un monólogo en mi cabeza. No es porque quiera que se haga realidad, todo lo contrario, espero que se quede quietico en ese mismo tiempo y espacio; en esa atmósfera sombría y perturbadora. En un recuerdo -no tan fugaz – de una noche cualquiera.

 

xxxcambio y fueraxxx

 

 

Etiquetado , , , ,