Archivos Mensuales: noviembre 2011

carta entre un editor y un escritor junior

Junior:

 

”  Decia de  manera enérgica una de mis mejores amigas al son de un vino tinto: ” las mujeres deben aprender a valorarse y a exigir el amor que quieren en sus vidas; es increíble como hemos aprendido esa pésima manía de acostumbrarnos a recibir el amor que  nos quieran dar y conformarnos con ello “. En ese momento pasaron por mi cabeza las mil y un historias que se han tejido al rededor de mi historia y al rededor de las historias de las mujeres que conozco. (…) “

 

Editor:

 

Escribir sobre el amor y las mujeres deberían ser dos temas vetados en los post de los blogueros, así como la politica, los deportes y la situación del pais en la primera cita. Son temas demasiado extensos para ser tratados en unos cuantos parrafos y tan complicados y enredados como para lograr poner a los lectores de acuerdo.

 

Junior:

 

” Pero la verdad es que si bien es cierto que el amor como la vida duele y que ser feliz siempre nos cuesta, tambien es cierto que el vivo vive del bobo y que de amor nadie se ha muerto. Leer el amor entre lineas es una mision, o tal vez un manifiesto que se debe tener en cuenta antes de querer asumir las responsabilidades de la vida en pareja.  (…) “

 

Editor

 

¿Pero que dices? ¿acaso estoy leyendo al gastado estereotipo de la solterona amargada que escribe para revistas de mujeres, mientras tiene en sus piernas un gato angora color blanco, las uñas fucsia y una cajetilla de Malboro Light al lado del Macbook pro (edición Sex and the City) desde donde se “inspira” para enviar a la revista la columna con los mejores tips “para la mujer de hoy”?. Esos escritos blandos donde intenta hacerles creer a sus lectoras que las historias de amores fallidos y estados de animo inconclusos, son los mismas que se muestran en sus desperdiciadas vidas, solo por el simple hecho de ser mujeres, porque todas son iguales y porque sus hormonas intentan acabar con ellas, en esta vida y en la otra….

 

Junior

 

” aprendamos a sobrellevar nuestro papel de heroínas, de esas que no callan y que al mejor estilo de Borges: “construyen todos sus caminos en el hoy porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…  (…) “

 

Editor

 

Ese viejo y gastado recurso de usar los poemas que bien podrían ser parte de la enciclopedia nacional de clichés. 

Jorge Luis Borges: has escrito cosas maravillosas que tal vez solamente tu y personas como yo podríamos entender a la perfección, pero es casi una maldición lo que recae en tu memoria, cuando eres recordado por uno de los poemas mas ridículos que han hecho parte de  cuanta esquela, credencial y en tiempos modernos: “postal digital” que reposan en  las bandejas de spam de nuestros correos. Esos FW: que nos envía la tía via email a modo de presentación de power point, con imágenes de paisajes y música de Demi Russos. 
Regla numero uno para el escritor Junior: No subestimes a tus lectores.​

 

Junior

 

Bueno, ese es el material que tengo hasta ahora, como le parece editor?, cree usted que tengo futuro en el mundo de la escritura?

 

Saludos, Julieta.

 

Editor

 

Francamente Julieta, creo que haz superado a tu maestro, pienso que todo lo que tienes acá es una mina de oro. Hay que pulirle algunas cosas pero ya casi logras tener tu propio estilo.

Bienvenida seas al mundo de la escritura, donde nadie te va a pagar un centavo por lo que escribas, a menos que seas Gabriel Garcia Marquez. Aparecerás en revistas de mediana o baja categoría a sabiendas que estamos a puertas de un futuro sin publicaciones impresas. Tendrás siempre los mismos 3 pelagatos leyendo tu blog. Bienvenida al club de los que renuncian  a ese sueño de querer publicar un dia un libro  para después suicidarse como Andres Caicedo. (Bueno es que Andrecito era bueno…..pero tampoco es nada de otro mundo.) Bienvenida, porque es a tu mamá a la que siempre le va a gustar lo que escribes, y siempre te sentiras aliviado al descargar toda la energia del dia por medio de caracteres, golpeando teclas o manchando hojas de papel fisico o virtual. Bienvenida al mundo de los fracasados que siempre terminan como yo, leyendo basura de nadie en una editorial de medio pelo…..

 

​​​

 

*Nota mental: si el junior después de esto continúa escribiendo ha pasado la prueba madre para que su libro sea publicado.

 

Publíquese y ejecútese.​
Montealegre Editores.

 

 

xxxcambio y fueraxxx

 

Anuncios
Etiquetado , , , ,

Los 3 de Jacobo

Cuando Dios estaba en el cielo y antes de sembrar la semilla del amor en la panza de mi hermana se sentó a dibujar y a armar figuritas de cera para que ningún detalle se le escapara. Le tomo casi nueve meses planeando como seria su nueva creación.  Lo que se relata a continuación son fragmentos de aquel proceso histórico que hoy cumple 3 largos años:

Al ver que mi padre (es decir su abuelo materno) rogaba por tener un guardaespaldas surgió la idea de regalarle un varón, con nombre bíblico eso sí, para que contara con una protección extra enviada directamente desde el cielo. Jacobo, -dijo- si, ese nombre podría gustarles.

Jacobo iba creciendo en silencio en la pancita de su mamá, pero mientras tanto Dios seguía pensando en los pequeños detalles que lo harían único al momento de su llegada a la tierra: -“Quiero que tenga rasgos de su mamá porque ella me quedó súper bien hechecita, con par de imperfecciones que supo moldear con mesura – dijo rascándose las barbas- pero bueno, también este otro paisita me quedo como bien formado, así que el cuerpito de Jacobo estará bendecido y tendrá esa contextura física soñada, sin siquiera hacer un esfuercito, que carajos! la vida es muy corta como para pasarla en un gimnasio…” 

Señor- intervino un angelito llamado Aparicio- y que tal si ponemos su pelo del color del sol? algo así como el de la mamá pero de un color natural,  a ella solían llamarla de chiquita “El Pibe Valderrama” no quiero intervenir negativamente en tu amable creación, pero no te parecería divertido que ese pequeño tuviera la misma estampa? a los hombres allá en la tierra les gusta recordar y eso, además de ser un toque de fina coquetería, sería la envidia de cuanto niño con pelo indio se le cruce por la calle… hasta alimentaría conversaciones de las abuelas seniles que no pararán de decir ” es que el pelo de Jacobo es idéntico al de Konny cuando tenía su misma edad” . Tienes razón Aparicio, – replicó – es una excelente idea. ¡Manos a la obra! dijo Dios tomando unas gotas de  permanente celestial moldeando suavemente la cabellera de Jacobo con unos rulos que ni en la más prestigiosa peluquería del cielo podrían conseguirse.

Cuando se encontraba dándole los últimos retoques, y antes de enviarlo a la tierra, preguntó a los ángeles acerca de su nueva creación y a cada uno de ellos les permitió hacer apreciaciones del mismo. Todos miraban a ese pequeño angelito de ojos y sonrisa vibrantes y se preguntaban ¿Qué le hace falta? 

Rápidamente se levanto el ángel Manuel y dijo: yo quiero que sea bien verraquito, que tenga el humor de la familia Ballén, que le guste de grande el whisky y el chivo bien asado. 

– Dejémonos de trivialidades!- intervino el ángel de la guarda de Jacobo- este chiquito tendrá la inteligencia y la verraquera de su mamá, la astucia y la valentía de su papá, la sensatez y gallardía de su abuelo Gustavo, la rebeldía de su tía Katalina y la ternura compartida de su primo Tomás. De todos tendrá un poco, será un ser muy completo que crecerá con el amor más puro que la tierra y los seres a su alrededor puedan darle.- diciendo estas últimas palabras comenzó la travesía que permitió que Jacobo llegara a la tierra ignorando por completo todo el proceso creativo que había tenido en el cielo.

(…)

Hoy, 3 años después de los sucesos aquí narrados,  aún nos asombramos de lo increíble que ha sido que llegaras a nuestras vidas. Si bien estamos recibiendo un castigo divino al saber que eres paisa, nos conformamos con saber que algún día te convertirás en el mejor músico, ingeniero o escritor. Bah! pero que digo? en lo que tú quieras, pues ya desde arriba están conspirando para que logres todo lo que te propongas.

Jacobo! hoy quiero pedir 3 deseos para ti: que la vida te colme de salud, dinero y amor sin tener que estornudar tres veces para poder conseguirlo. 

47849_10150261628195397_849185396_14424226_604283_n

xxxcambio y fueraxxx

 

Etiquetado , , ,

Paraíso robado

El reloj viejo que conservaba mi padre en su bolsillo derecho marcaban las 6:30 pm. Hacía ya media hora que nuestros vecinos habían pasado con su trasteo y nos habían avisado que era hora de irse de la zona. “ya vienen los guerrillos y no dejan nada vivo a su paso, es mejor irse, la familia Bedoya quedó hecha plomo por resistirse, es mejor que recojan sus cosas y se marchen de aquí”.  Mientras mi mamá empacaba el mercado como parte de las provisiones para el viaje, yo alistaba mi muñeca Yoli, mis dos vestidos favoritos: el azul del sábado y el naranja de domingo, las faldas de flores con las que me gustaba salir a ordeñar todas las mañanas y los librillos de cuentos que me había regalado la profesora Emilia. Cuando terminé de meter todo en una caja de chocolates El Cimarrón “el mas delicioso de la región”, ayudé a mi hermanito a empacar sus carros viejos, su cobija de duendes verdes y el cuaderno ferrocarril de la escuela. Mientras tratábamos de entender la nueva situación veíamos que mamá no paraba de llorar y mi papá de maldecir, repetía una y otra vez que volveríamos, que esos malnacidos no se iban a quedar con todo lo que el abuelo nos había dejado…

Nuestra casa era una humilde posada hecha de madera y tejas de hojalata, teníamos 8 vacas, 14 pollos, 2 perros (Gastón y Luchita) y una que otra rata silvestre. Mi hermanito Joaquín y yo íbamos a la escuelita Las Mercedes. Todas las mañanas nos levantábamos a las 4 de la mañana a ordeñar y a prepara agua de panela para las onces. A eso de las 6:30 am nos poníamos el uniforme y las botas pantaneras para emprender la caminata loma arriba. Siempre caminábamos tomados de las manos y en pequeños tramos yo alzaba  a Joaquín, él apenas tenía 3 añitos y sus piernitas eran muy débiles y flacas. Caminábamos casi 40 minutos sin parar, todo en subida, todos los días de la semana. Cuando llegábamos a la punta de la lomita Joaquín me miraba con ternura y me decía “Marielita me duelen las piernitas quiero irme a tuta” yo le miraba ese par de ojos verdes que brillaban con el sol y no podía decirle que no; aun cuando las ampollas de los pies me estaban matando lo tomaba en mis brazos, lo ponía en mi espalda y solía decirle: “cántame una canción de las que te enseña la profesora Mireya a ver si llegamos rapidito a la escuela”…… Joaquín comenzaba con un “a la rueda rueda de pan y canela, dame un besito y vete a la escuela”  que repetía de 6 a 7 veces mientras jugaba con mis trenzas. Al cabo de un rato, y en la punta de la colina veíamos a lo lejos la escuela y decidiamos bajar a botes, solíamos pensar que era la manera más rápida y divertida para pasar ese último tramo tras una agotadora caminata.

La escuela era más bien pequeña pero muy acogedora, íbamos todos los niños de la vereda.
Yo estaba en quinto grado, el último de la escuelita Las Mercedes. Joaquín estaba en preescolar y nosotros los de quinto, por ser los mayorcitos, éramos quienes ayudábamos a las profes a cuidar de los más pequeños, hacíamos equipos para repartir los refrigerios y recogíamos la basura del parquecito después del recreo. A eso de las 3 de la tarde pasaba por el salón de mi hermanito y le preguntaba a la profe Mireya que cómo se había portado y que cuáles eran las tareas para el día siguiente, empacaba su cuaderno de ferrocarril en la mochila que había cocido mi mamá y lo tomaba de la mano para dirigirnos a la casa. Calculábamos pasar por la finca de don Manuel a eso de las 3:10, porque a esa hora salía él con su zorra* a llevar las cantinas vacías a la finca de mi papá. El nos veía desde lejos y nos esperaba, nos ayudaba a subir y decía “agárrense fuerte que si se caen sus papaes me los cobran” yo me acomodaba la jardinera y ponía en mis piernas a Joaquín; con mi mano derecha lo amarraba a mi pecho y con la otra me agarraba fuerte de las cabuyas que enlazaban las cantinas con la parte delantera de la zorra. Llegando totalmente agotados nos recibía mi mamá con un pocillo grande de chocolate, una mogollita de canela calientica y un pedazo de cuajada recién hechecita. “tienen que comer todo porque esta es su leche y hasta que se echen”  solía decir mi mamá mientras nos hacia cosquillas con las yemas de sus dedos. Una hora más tarde nos sentábamos a hacer las tareas mientras escuchábamos la emisora regional, todas las noches decían que la situación por nuestra vereda iba de mal en peor y que los refuerzos del ejército se tardarían en llegar. Cuando le preguntábamos a mi papá acerca de lo que eso significaba, nos tranquilizaba diciéndonos que faltaban muchos días para que llegaran a nuestras tierras, que nosotros éramos gente honrada y que eso era suficiente para tener la certeza que nada malo nos pasaría.

Así pasábamos los días, éramos felices, yo amaba despertar y dormirme con el olor del campo. Los fines de semana nos despertábamos tarde y pasábamos casi todo el día jugando con los perros o ayudando a mi mamá con los quehaceres del hogar. Los domingos mi papá nos llevaba al pueblo donde podíamos comer oblea con arequipe, ir a misa y comprar las pilas para el radio. En esos viajes fugaces mi mamá visitaba la tienda de doña Gertrudis, ella vendía telas, hilos y botones. Mi mamá me hacia escoger las telas que más me gustaran para confeccionarme las faldas floreadas, los delantales multicolores y las medias calentadoras para las noches frías. La señora Gertrudis era una ancianita muy dulce que siempre le regalaba dulces a Joaquín.  Cuando mi mamá no tenía con que pagarle, la anciana anotaba su nombre en un cuadernillo y le decía con una sonrisa: “No se preocupe señora Mariela, págueme cuando pueda”. Mi madre a cambio de su generosidad le llevaba siempre una cubeta de huevos de los que ponian nuestras gallinas y dos botellitas de leche “para que comparta con don Samuelito”. Don Samuelito era el esposo de doña Gertrudis, él estaba siempre en una silla mecedora en la puerta del almacén, con una cobija que cubría sus piernas y un sombrero que le tapaba las canas. Don Samuelito ya no conocía a nadie y solo miraba sus manos arrugadas y de uñas largas que se movían sin cesar. Un día le pregunté a mi mamá si sabía por qué don Samuelito temblaba sin parar, y ella me contestaba que era porque cuando era niño no le hacía caso a sus papás y Dios lo había castigado de esa forma “asi que mire a ver Marielita, sino quiere terminar como él tiene que hacerle caso a sus papás, no decir mentiras y hacer las tareas con juicio”

De esos paseos domingueros regresábamos muy tarde en la noche. Con la ayuda de una linterna nos abríamos paso entre la hierba fría y espesa, era un camino que sabíamos de memoria y que Joaquín sabia amenizar muy bien con sus cantos infantiles. Sabíamos que faltaban pocos kilómetros para llegara  a casa cuando escuchábamos ladrar a Gastón y Luchita, quienes con su reloj biológico llegaban a la hora indicada al mismo tramo de la carretera a recibirnos con saltos y lengüetazos de afecto. Así pasaban nuestros días, y nos sentíamos dueños de nuestro propio destino, estábamos seguros que queríamos seguir así por mucho mucho tiempo…..

Cuando en el reloj de mi padre marcaban las 6 y 40 de la tarde, en ese reloj viejo que guardaba siempre en su bolsillo  derecho, estábamos todos listos para marcharnos de lo que había sido hasta ese momento nuestro hogar, oímos como se aproximaban con pasos fuertes los campesinos armados con uniformes y botas de caucho, esos que violaban y minaban los caminos de la prosperidad de mi vereda, los mismos que incendiaron mi escuela, los mismos que acabaron con la familia Bedoya. 
Para anunciar su llegada hacían tiros al cielo, con estruendosos y repetidos disparos parecían estar retando a Dios. Con risas y consignas de guerra querían advertirnos que no debíamos permanecer en nuestras tierras si queríamos seguir con vida. 

A paso firme y con un destino incierto atravesamos al son de la noche los matorrales donde un día corrimos sin miedo. El reloj tic toc tic toc del abuelo ahogo nuestras voces, opacó nuestros pasos y silenció nuestra esperanza. Aun recuerdo los detalles de esa tarde que nos condujo a la noche mas oscura que haya vivido nunca, esa noche en la que nos fue arrebatado nuestro pequeño gran paraíso.

xxxcambio y fueraxxx

Etiquetado , , , ,