El eterno huesped

Asqueada por ese personaje que vivió en mi casa por tantos años, años en los que vi como se caía su pelo, sus mejillas y su orgullo. Horas, semanas, días y meses en los que desee estar muerta antes que levantarme sintiendo su aliento en mis orejas. Cansada de oír siempre las mismas jodidas historias una y otra vez… es que eras como el libro abierto que no quería terminar de leer, eras aburrido y de letra menuda, eras un poema mal escrito con acentos y  faltas de ortografía; todo un garabato, dibujado a medias, figura sin sentido, que habrías podido darle a la vida sino estorbos y mal humoradas tardes?, qué sería de ti sin el periódico dominical y los programas de concurso?

Esa tarde mientras insultabas la atmòsfera con tus latidos, mientras silbaban tus pulmones del cansancio, tome la cuerda que amarraba las cortinas de la salita de estar, caminando lento y en silencio me acerque a tu espalda, te enrollé el cuello y sin dejar espacio para el respiro, apreté y hale fuerte. Oía venir gritos silenciosos de esa garganta seca y atragantada, oía demonios gritar desde aquella ventana oscurecida.

Al caer los párpados sobre esos ojos blanqueados, te di un beso en la mejilla y te despedí como a los grandes: “lo siento amor mío, esta noche se acaba el idilio, esta noche te entierro con todo y tus súper poderes, esta noche vuelvo a ser la dueña de esta vida y de esta casa”

Prendí un cigarrillo y me senté frente a ese cuerpo débil, lo miraba y en realidad parecía estar dormido, daba vueltas al rededor de esa silla y le repetía una y otra vez:

“me deshice de ti por ser muy poco y a la vez tanto (…) eras tan silencioso de voz y tan elocuente en miradas, tan fugaz y tan eterno como esos pasos sigilosos sobre mi alfombra….” 

Pasaron días o quizás semanas y el hedor que inundaba la casa entera se hacia cada vez mas insoportable. Todos los días limpiaba su cuerpo con una esponja húmeda y cambiaba su ropa por los trajes de fiesta que estaban olvidados en el desván. Pronto me acostumbre al olor,y a ver su melena crecer al ritmo de sus uñas. Cada día su rostro parecía haber retrocedido el tiempo, inmerso en un sueño eterno de larga juventud.

Todos los días le hablaba, me sentaba en la salita y le leía poemas, cuentos y cartas de sus amigos.llegue a adorar ese cuerpo inmóvil que estaba siempre dispuesto a escuchar y a esperar.

Pronto las moscas comenzaron a llenar la casa, sus zumbidos repetían en mi cabeza que vendrían pronto por mi y me llevarían por pedacitos como hacían con el…. poco a poco se hicieron eternas las horas, la casa comenzó a verse triste y abandonada, tenia días en los que no me levantaba de la cama y cantaba desde mi habitación para que me oyera desde lejos. Sentí entonces que estaba cerca el momento en que debía abandonar mi cuerpo y reencontrarme con las almas perdidas de mis antepasados, quería salir de allí, esa ya no era mi casa, ni mi vida, ni mis memorias, esos ya no eran sus ojos sino un montón de huesos apilados en la silla de la salita de estar. Siento ahora que llevo una eternidad tratando de salir de este lugar, pero las manos pesadas de mis pecados aun me arrastran y me condenan a repasar una y otra vez los rincones de esta casa, mi casa, nuestra casa.

* Dedicado al fantasma que habita en la casa de Allen

xxxcambio y fueraxxx

 

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