Yo y mi otro Yo

El otro día mientras tomaba un café, pensaba locamente en la idea de que en otra ciudad, muy lejos de aquí, incluso en un continente apartado, existiera un personaje muy parecido a mí, físicamente hablando; alguien como un hermano gemelo, idéntico pero con ciertas variables que divirtieron mi momento de break antes de volver a la oficina. 

Vertí un poco de azúcar a mi café negro e imaginé que yo y mi otro yo, solo tendríamos en común aspectos de apariencia, si, el también tendría el pelo oscuro y lacio, llevaría con algo de degenere la barba y tendría ese horrendo lunar en la espalda que tanto odia mi novia. A él también se le harían el mismo tipo de arrugas en los dedos cuando paso demasiado tiempo en el agua y tendría largos, muy largos, los pelos de los brazos y las pestañas muy cortas.

Ahora bien, como mi vida a este lado del planeta es un asco, y como cada cosa que intento para mejorarla me sale mal, voy a suponer que mi otro yo es todo lo que yo no soy, algo así como una versión súper mejorada… El con seguridad debe tener una vida llena de lujos, una casa enorme con 11 parqueaderos donde guarda su colección personal de autos clásicos, es un hombre de negocios, entregado a su trabajo pero no esclavo del mismo, no tiene jefes ni horarios, ni mucho menos un almuerzo en una coca de 1, 2, 3 y  4 compartimentos. Todos los días recoge a una linda chica con la que sale a pasear sus perros, caminan por parques y montañas hermosas, mientras hablan de sus planes por viajar a conocer el resto del mundo que los rodea. Su chica se parecerá mucho a la mía, solo que con un poco más de trasero y menos cerebro.  Todas las mañanas despertará y beberá un café distinto, revisará las noticias, abrirá las ventanas  enormes de su habitación y con un clic encenderá el sistema de audio que se reparte por toda la casa, con un estruendoso Thunderstruck de AC/DC, a él su mamá no me gritará desde la cocina ” Federico bájale a la música que tu abuela está durmiendo”, no , a él no le pasará eso porque a sus 24 años ya tiene toda una mansión a su disposición, y puede saltar en calzoncillos, tocar su guitarra invisible y cantar  por toda la casa:

” Rode down the highway broke the limit, we hit the town went down to Texas, yeah Texas and we had some fun we met some girls some dancers who gave a good time broke all the rules, played all the fools yeah, yeah, they, they, they blew our minds (…) you’ve been – thunderstruck, thunderstruck oh, thunderstruck, yeah! yeah yeah yeah, thunderstruck Yeah!!!”

Termino  mi último sorbo de café y me rio intentando imaginar a mi otro yo, esa versión bronceada, limpia y robusta, sin ojeras y solo con las arrugas que se forman al lado de la boca de tanto reír. Pero bueno, dejando el papel de víctima a un lado, tengo que pensar que mi otro yo debe tener por algún lado su lado frágil! mmmm no, mejor no, dejémoslo en que solo soy yo quien cargo con los defectos en esta historia, por aquello del equilibrio universal…

– Señorita le pago un café. Mañana nos vemos….

Salgo de allí y caminando no dejo de pensar en la pequeña historia que acabo de inventar, sigo imaginando lo extraño que sería todo eso si fuera real. Ando con tanto de mi cabeza en otro lado, que cruzo la calle y no me doy cuenta que el semáforo estaba aun en verde. Un Corvette se detiene estruendosamente casi rosándome la pierna. Es un Corvette modelo 53, en perfecto estado, y cuando intento observar el interior descubro a mi otro yo imaginario manejando el auto, abro bien lo ojos y mientras me aparto de su camino intento enfocar mi vista, pero antes de poder estar seguro, el auto emprende nuevamente su camino velozmente por la carretera. Esto es increíble! froto mis ojos, y aun cuando pareció muy real me digo a mi mismo que es solo una mala pasada de mi cerebro – Debo dejar de imaginar tantas pendejadas- dije en voz alta mientras al otro lado de la calle un hombre viejo, sucio y casi sin ropa me mira y se ríe. Tenía este hombre desagradable una risa sínica y ronca que me persiguió hasta la entrada de la oficina.

Una vez allí, camino tranquilamente hacia mi cubículo, intentando olvidar aquel incomodo momento. Antes de sentarme en mi lugar observo a unos 2 metros el interior de la sala de juntas, veo a mi Jefe y a su asistente hablando de manera muy cordial con un hombre que permanece de espaldas y que no puedo reconocer. Pienso: otro esclavo más para el club, oh si!. Me siento en mi lugar y antes de darle ON al computador, encuentro que todo mi espacio ha cambiado, veo a mi lado un portarretratos que no tiene la foto de mi gato muerto, sino la de mi otro yo abrazado a su chica culona de poco cerebro. Intento mantener la calma pero mi respiración se hace pesada y comienzo a sudar frio. Intento buscar en todos los cajones algo de lo que me pertenece, mis revistas de comics, la taza de café que dice “loser”, mis libros de “bussines for dummies”, pero nada de esto esta allí, parecía como si se lo hubiese tragado la tierra….entre tanto se abre el mensaje de bienvenida del computador, (que ahora que observo bien no es tampoco mi computador, este es un Mac y yo tenía un jodido Hp) donde aparece como fondo de pantalla la foto de mi otro yo, ahora con su Corvette modelo 53. Esto tiene que ser una broma, me levanto esa silla de cuero importado, totalmente hermética y antes de poder salir del cubículo, me estrello de frente con mi estúpido jefe, su estúpido asistente y la versión mejorada de mi mismo, totalmente bronceado y de sonrisa perfecta… si señores, mi otro yo… Todos nos miramos atónitos y yo no dejaba de sudar y de abrir exageradamente mis ojos como quien no cree en lo que ve. Segundos, casi centésimas de segundos después, empiezo a oír a lo lejos de la oficina algo como el intro de La Dimensión Desconocida, mi serie favorita de niño. Pero esperen un momento, ése es el sonido de mi despertador y casi como por arte de magia despierto en mi cama con el sonido aun en mis oídos de aquella música. Tomo en mis manos el despertador y lo apago, descubro que estoy completamente bañado en sudor, pero feliz de saber que todo fue una pesadilla, una horrible pesadilla.

Saco mis pies de la cama, me doy un baño y me pongo el mismo jean y camisa que acostumbro usar los viernes. Agarro mi ipod MENU- ARTIST-ACDC-SONGS-/ THUNDERSTRUCK/-VOLUME + + + + MAX, lo guardo en mi bolsillo y mientras comienza la canción, acomodo mis enormes audífonos y subo a la ruta del bus que pasa por mi oficina, hoy no quiero caminar! Pago mi pasaje al conductor y me siento en la parte trasera del bus al lado de un anciano que no deja de mirarme y reírse. Tiene una risa sínica y ronca que me recuerda a algo o a alguien pero no logro saber qué…..

Said yeah, it’s alright

we’re doing fine

yeah, it’s alright

we’re doing fine

(so fine)

———————————————————

 

Sírvase mi querido lector invisible de escuchar el soundtrack oficial de este cuento, que parece sacado de un capitulo de :
Que todos los acontecimientos de nuestras vidas miserables tengan como música de fondo algo como:
Larga vida a la ficción y al Rock n Roll !!


xxxcambio y fueraxxx 
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